Bernardo Figueroa / Columna

CAFETÓMANO/ Bernardo Figueroa

El amigo Migue tiene los días contados como dueño absoluto del Partido Chiapas Unido. Su compadre está hasta la coronilla de las denuncias que le hacen llegar, de que es un bandido, que ha robada y extorsionado a alcaldes y que no cumple con su encomienda partidista.

EL AMIGO MIGUE

Además, trae otros frentes abiertos como es el caso de sus dos hijos, el actual alcalde de La Concordia y el que quiere sucederlo, ambos metidos en líos de drogas y otros vicios propios de narcos, comprando caballos de millón de pesos y otros gustos que sin el dinero del Ayuntamiento de La Concordia no serían posibles.

El amigo Migue, en lugar de dedicarse a armar una estructura electoral como se lo ordenó, quien verdaderamente manda en ese partido, se ha dedicado a otras cuestiones que tienen que ver más con la bolsa y con la carne.

Todo eso llevó al que manda a tomar una decisión y empezar a mover los hilos de ese partido, como lo ha hecho en otros, para ir preparando el terreno sucesorio hacia el 2018, cuando tendrá que prescindir de los que ya mamaron, aunque sean sus compadres como el amigo Migue.

HIJO DE TIGRE PINTITO

Todo esto al tiempo. Mientras, el amigo Migue disfruta de las mieles del poder y de la impunidad, que llegado el momento habrá de lamentarse porque ni el dinero ni el poder ni mucho menos la complicidad dura para toda la vida.

Y sus vástagos, dicho sea de paso, no han aprendido oficio alguno como para que puedan vivir decentemente, ya no se diga con el tren de vida que traen ahora a costa de la pobreza y el olvido de las comunidades de La Concordia.

No hay que olvidar que la justicia, aunque sea tarde, alcanza a los corruptos. Y el amigo Migue y sus hijos no son precisamente unas blancas palomas.

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