Ciro Castillo / Columna

Ensalada de grillos  /  Ciro Castillo

Varios integrantes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) han de tener “chorrillo” o temblor de “canillas”. La ex dirigente sindical, Elba Esther Gordillo, quedó en libertad. ¡Ay, nanita!

Un juez determinó “sobreseer” el caso y argumentó que no existían los elementos suficientes para mantenerla en prisión domiciliaria, situación que impedía a la maestra salir de su departamento en la Ciudad de México.

El tribunal, se supo ayer, después de que la noticia recorrió los portales de noticias y corrió como lumbre, utilizó un criterio usado por la Suprema Corte en 2017, el cual indica que es inconstitucional acceder a información bancaria de personas sin una orden judicial previa.

"Ni la PGR ni la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) se encuentran constitucionalmente facultadas para requerir, por conducto de la Comisión Nacional Bancaria, información y/o documentación relativa a operaciones bancarias previstas en el artículo 46 de la Ley de Instituciones de Crédito (LIC), que se encuentran protegidas por el secreto bancario", afirmó el Primer Tribunal Unitario Penal en la apelación 156/2018, de acuerdo con datos difundidos por la Agencia Reforma.

Según el apoderado legal, la maestra comiteca, en cuanto tuvo conocimiento de la decisión judicial, “agarró su maleta” para reunirse con su familia después de cinco años impedida para hacer una vida normal, incluso mientras vivía en su departamento en “prisión domiciliaria”.

La profesora, quien según lo declarado por ex dirigentes sindicales la semana pasada en una entrevista de El Universal, empujará para recuperar el control del SNTE, puso nerviosos a quienes coadyuvaron para que la administración de Enrique Peña Nieto, quizá en un error de cálculo político, la enviara a prisión.

La pesadilla para la otrora intocable lideresa comenzó aquel  26 de febrero de 2013 en el Aeropuerto Internacional de Toluca donde fue detenida.

La maestra, quien abiertamente apoyó la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador, tuvo incluso que vivir una de sus peores tragedias familiares en prisión: el deceso de su hija Mónica Arriola Gordillo, quien fuera senadora por el Partido Nueva Alianza.

DICEN QUE EN POLÍTICAS NO HAY CASUALIDADES

Para quienes gustan de “sobar la bola mágica” y atinarle a todo lo que ocurre en la política mexicana, la libertad completa a Elba Esther Gordillo coincidió con la entrega de la constancia al próximo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Sin embargo, saltan dos preguntas, en caso de que esta especulación fuera cierta: ¿Fue Enrique Peña Nieto el que tomó la decisión de influir para dejar en total libertad a la otrora aliada de presidentes como Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa? En su caso, ¿fue la mano del próximo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, la que ya se dejó mirar en este caso?

Durante toda la campaña presidencial, varios personajes cercanos a la maestra, incluso familiares como su nieto y su yerno, se dejaron ver cercanos a López Obrador, quien abrió sus brazos a todo aquel que quisiera sumarse al proyecto que lo llevó al triunfo.

EL VALOR DE LA LEALTAD

En Chiapas, uno de los personajes más cercanos a la maestra fue y lo sigue siendo, el ex coordinador estatal de las llamadas Redes Sociales Progresistas, Ricardo Aguilar Gordillo, quien seguramente ahora tendrá mucha cancha por delante.

Lo que más habrá que reconocer al originario del municipio de Venustiano Carranza es el valor de la lealtad mostrada a quien fuera en su momento nombrada “dirigente vitalicia” del SNTE.

Él, incluso cuando fue secretario de Educación en Chiapas, nunca negó su relación de amistad con la profesora.

Ahora vendrá una “carretada” de reacciones. Habrá a favor y en contra. Comienza una nueva etapa para México y para Chiapas. ¡Ay, nanita!

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