Héctor Estrada / Columna

En la Mira / Héctor Estrada

Patrocino González, de verdugo a falso héroe estatal 

Los años han pasado y las generaciones han transitado sin olvidar uno de los las más sangrientos episodios gubernamentales en la historia de Chiapas. La ola de abusos, persecuciones y crímenes impunes relacionados con Patrocinio González Garrido aún no se borran de la memoria colectiva, y este lunes será condecorado por el Congreso de Chiapas como un “héroe estatal”.

¿Cómo se puede pasar de presunto asesino a orgullo chiapaneco en cuestión de años? La respuesta se reduce a palabras simples como cinismo, impunidad y política burda. Nada raro para la forma en que se conduce buena parte la clase política en la entidad chiapaneca, acostumbrada a aplaudirse, encubrirse e ignorar por completo el sentir de una ciudadanía profundamente lastimada.

Y es que, este lunes el legislativo estatal, en voz de la diputada Silvia Lilian Garcés Quiroz, presidenta de la Junta de Coordinación Política, anunció la postulación de González Garrido para ser condecorado con la “Medalla Miguel Álvarez del Toro”, que será entregada el próximo lunes por el actual gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello.

Si bien se trata de una condecoración por aportaciones hechas en materia ambiental, no puede desvincularse de los antecedentes que giran en torno al personaje. Se trata pues de uno de los máximos galardones entregados por el poder legislativo, responsable de garantizar el respeto y cumplimiento de los Derechos Humanos, y la dignidad como base fundamental de las garantías universales.

Por eso resulta tan inadmisible y altamente ofensivo un premio como el que se pretende otorgar la próxima semana. Patrocino González dejó manchado de sangre su paso por la historia de Chiapas. Sobre sus hombros pesan graves acusaciones respecto al asesinato de tres periodistas y al menos 15 personas homosexuales.

Sus vinculaciones con el asesinato del periodista Roberto Mancilla Herrera, ejecutado a tiros en febrero 1993, cuyo busto se encuentra en el Parque de la Libertad (justo a un costado del Congreso de Chiapas), permanecen como testimonio fiel de lo sucedido durante el paso de González Garrido por los estratos del poder. 

En los expedientes oscuros, del ex Secretario de Gobernación durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, también yacen los nombres de los periodistas Humberto Gallegos Sobrino y Alfredo Córdoba Solórzano, asesinados en 1989 y 1990 respectivamente. Y como pasar por alto una de las cacerías homofóbicas más escandalosas de las que se tenga registro en México.

Las víctimas sobrevivientes del sangriento episodio aún tienen la heridas abiertas y guardan silencio aterrorizadas pese al paso de las décadas. Aunque en abril de 2007 se intentó reabrir los expedientes, los resquicios de poder alcanzaron todavía para prolongar la impunidad que hasta ahora permanece intacta. ¿Y a todo eso pretenden sumarle ahora una medalla?

¿A quién se le ocurrió tan insultante idea? Según el Artículo 4 del decreto que dio origen a la medalla, son “las universidades del Estado y del país, periódicos, revistas y demás medios de comunicación estatales y nacionales, organizaciones de la sociedad civil, asociaciones científicas y demás instituciones” las facultadas para postular a las o los candidatos. Situación que evidentemente no sucedió. ¿Cómo podrían los medios de comunicación o asociaciones civiles postular a un violador flagrante de derechos humanos y la libertad de expresión.

El legislativo estatal no sólo ha actuado de manera contradictoria a los establecido por el decreto de la medalla y su propia vocación garante de la dignidad humana; hoy ha decidido darle a la espalda a las víctimas y a los sobrevivientes de uno de los sucesos más vergonzosos en la historia reciente de la entidad. Condecorar a un personaje como Patrocinio González, por la razones o méritos que sean, no es únicamente una afrenta sino un insulto descarado contra los chiapanecos y contra Chiapas entero… así las cosas. 

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