Mario Caballero / Columna

Letras Desnudas  / Mario Caballero

*** Una ironía: la CNTE acusa a la maestra

Ayer, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) emitió un documento en el que hizo un intento mayúsculo por explicar la liberación de Elba Esther Gordillo Morales, y dijo que se trata de impunidad, corrupción y complicidades. Porque –afirma- la maestra tiene todavía muchas cuentas pendientes con la justicia.
¿Con qué autoridad moral se atreve la CNTE a exigir justicia cuando su movimiento contra la reforma educativa ha provocado tanto daño a la educación, al orden público, a los propios maestros y ha pisoteado cada ley que se le puso enfrente? Un dicho dice que para tener la lengua larga hay que tener primero la cola corta.
No podemos negar que Elba Esther Gordillo fue un obstáculo para los anteriores presidentes del país que no pudieron llevar a cabo las reformas en materia de educación que sí pudo hacer Peña Nieto después de meterla a la cárcel. Tampoco que la ex lideresa causó un daño irreparable al magisterio. Sería absurdo creer que su dirigencia de más de veinte años significó un bien para la educación de los mexicanos.
El hecho de que haya sido absuelta de los delitos que la tenían bajo arresto domiciliario en los últimos meses, no implica que no haya recibido fuertes sumas de dinero del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Porque, fielmente, la Procuraduría General de la República dio pruebas de que la maestra Gordillo Morales utilizó más de mil 978 millones de pesos del sindicato magisterial para gastos personales. Tales como la compra de viviendas, bolsos cuyo costo podría alcanzar para alimentar a toda una familia durante meses, el pago de pilotos, cirugías plásticas, pagos a una cuenta de American Express y depósitos bancarios en Liechtenstein y Suiza.
No. Lo que sucede es que se le acusó de haber realizado “operaciones con recursos de procedencia ilícita”, lo que comúnmente se conoce como lavado de dinero. Y el error que cometió el SNTE es no haber presentado denuncia por desvíos de recursos del organismo, los cuales le fueron entregados a la maestra durante muchos años y con plena autorización. Incluso los miembros de la cúpula dijeron en cierta ocasión que el dinero que le daban del sindicato para los gastos de la dirigente nacional era una práctica común y sobre todo legal.
Una acusación más sobre Elba Esther Gordillo era la de “delincuencia organizada”, que no es otra cosa que la unión de varias personas para realizar un delito. De tal manera, si el cargo principal del presunto lavado de dinero se caía por falta de pruebas, ¿cómo sostener la de delincuencia organizada?
Además, en 2011, Gordillo Morales confesó que sus ingresos mensuales eran de 80 mil pesos. Obvio, dado su nivel de vida era de muchísimo más. Sin embargo, no era de procedencia ilícita y menos del crimen organizado, sino del SNTE, que tuvo su oportunidad para demandar a la ex lideresa por desvío de recursos, pues las cuotas de los maestros no son para que el dirigente se dé con ellos una vida de lujos. ¿Por qué no lo hizo?
La tercera acusación fue por defraudación fiscal, pero por montos en verdad ridículos. Uno por 2.2 millones y el otro por 4.3 millones de pesos, y no por los mil 978 millones de pesos que la PGR comprobó que Elba Esther recibió del sindicato de manera legal.
Al final de cuentas, los tribunales desecharon ese delito porque el SAT no notificó a la maestra de los presuntos adeudos fiscales antes de que ella fuera sometida a juicio, como debe hacerse con cualquier otro contribuyente que percibe un ingreso. Primero se informa a la persona, se le requiere el pago del impuesto y su respectiva multa y, si se niega a pagar, entonces es aprehendida por fraude fiscal. En este caso primero la arrestaron y luego le dijeron que tenía impuestos pendientes por pagar. El error fue de forma, no de fondo.

No tiene autoridad moral
Un refrán nos enseña que cuando aseguramos que la burra es parda, es porque tenemos los pelos en la mano. Ante lo cual la CNTE dice: “Repudiamos la liberación de quien (Elba Esther Gordillo) es responsable de cientos de asesinatos, desapariciones y encarcelamientos de maestros democráticos a lo largo y ancho de nuestra patria. Exigimos castigo a quienes (Gordillo Morales y sus cómplices) se han enriquecido a costa de nuestras cuotas sindicales y las transferencias hechas por los gobiernos en turno como pago por el control sobre el magisterio”.
Agrega: “Hoy más que nunca decimos: ¡¡Ni perdón ni olvido, castigo a los asesinos!! de Misael Núñez Acosta, Modesto Patóltzin, Cenobio Fito, Celso Wenceslao López Díaz, Claudio Castillo Peña, Antonio Vivar Díaz, David Gemayel Ruiz Estudillo y cientos de maestros, estudiantes, padres de familia que han sufrido represión, encarcelamiento, desaparición forzada y persecución de parte de Elba Esther Gordillo, así como del régimen que, acorde a los tiempos políticos, la encarceló y hoy la libera absolviéndola de todo delito”.
Las acusaciones de la Coordinadora son bastante graves. Por lo que habría que saber si tiene pruebas suficientes de que Gordillo Morales asesinó o mandó a asesinar a toda esa gente o si tiene documentos que prueben que los gobiernos de Salinas, Zedillo, Fox y Calderón le depositaron ingentes sumas de dinero a las cuentas bancarias de la chiapaneca. De lo contrario, serían los de la CNTE quienes pueden ser demandados por hacer acusaciones falsas y en todo caso obligados a reparar un daño moral. ¿Tienen pues los pelos en la mano?
La CNTE es como los perros Chihuahua: ladran fuerte, incomodan, sale caro mantenerlos y no son buenos guardianes. Y lo que está haciendo con todo esto es darse una mordida en la cola.
Si acusan a Elba Esther de ser la causante del retroceso educativo, entonces la CNTE ha condenado a la miseria y la ignorancia a millones de niños de Chiapas, Oaxaca, Michoacán y Guerrero al dejarlos sin clases durante meses por esa absurda lucha contra la reforma educativa.
Si Elba Esther se enriqueció a través de las negociaciones con el gobierno, entonces líderes de la CNTE como Pedro Gómez Bámaca, Adelfo Alejandro Gómez, Alberto Mirón, Rubén Núñez Ginez, Francisco Villalobos, Manuel de Jesús Mendoza, entre otros, también lo han hecho. Por ejemplo, trascendió que tras el plantón de más de cien días en Tuxtla Gutiérrez en 2015, Gómez Bámaca se embolsó varios millones de pesos que le otorgó el gobierno federal y que también consiguió plazas para su familia en el gobierno del estado con tal de ponerle fin a las protestas.
Y si la profesora Gordillo es una asesina, entonces ¿cómo explicar que el docente David Gemayel Ruiz murió a manos de sus compañeros que pusieron en marcha el camión que le quitó la vida? Cuando además dicen que Adelfo Gómez, en ese momento líder de la Sección 7 de la CNTE, fue quien dio la orden de echar ese camión en contra de los policías.
Finalmente, el maestro Francisco Villalobos no es una blanca paloma, pues fue detenido en junio de 2016 por el robo de libros de texto gratuitos propiedad de la SEP y por tentativa de homicidio. A Rubén Núñez, ex líder de la sección 22 de Oaxaca, lo acusaron de lavado de dinero por más de 24 millones de pesos y fue a parar al penal de Hermosillo.

Patadas de ahogado
Todo indica que la maestra no fue perseguida por la justicia, sino por la política. Hace ya mucho tiempo que las acusaciones penales en su contra eran insostenibles, pero no así los intereses políticos que la mantuvieron cinco años tras las rejas. Y su polémica liberación, exactamente el día en que Andrés Manuel López Obrador obtuvo su constancia como Presidente Electo, revela entre otras cosas que nuestro sistema de justicia sigue siendo ineficiente y obedece a los caprichos del poder.
El pasquín mal escrito de la CNTE revela desesperación. Las acusaciones que hace son meras patadas de ahogado. La maestra Gordillo está libre y ha recuperado sus derechos políticos para reasumir la dirigencia nacional del SNTE, tal vez no personalmente pero sí con alguien allegado a ella. Y eso sin duda preocupa a los líderes revoltosos que presienten que se les acabará el negocio de las marchas y plantones que tanto dinero les dio a ganar en el presente sexenio.
No hay duda de que el regreso de Elba Esther al poder no le conviene a nadie, pero tampoco son los de la mafiosa CNTE los más idóneos para pedir justicia cuando ellos son los que deberían pasar una buena temporada en la cárcel. ¡Chao!

@_MarioCaballero

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