Desbandada prematura en el gobierno del wero Velasco

Miguel Ángel Carrillo Barrios / Opinión

• No diferencian mucho entre políticos, politiqueros y prostitutas; todos al mejor postor.

• El valor de la lealtad se termina cada seis o tres años.

MIGUEL ANGEL CARRILLO BARRIOS/DIR.ALP y APM/MÉX. Tuxtla Gutiérrez, Chis. A escasos 21 meses para que finalice la administración gubernamental de Manuel Velasco Coello, el denominado gobernador más joven de México, la desbandada de sus colaboradores, las inquinas y las deslealtades son el pan cotidiano de toda una pléyade de falsos amigos Manuel Velasco creyó tener en su entidad, en la que casi nunca creció y de la que muy poco conoce y menos sus antaños y añejos problemas.

Quizá de las meretrices todavía en muchas de ellas se podría confiar más no en “políticos” o remedo de éstos que su amistad, su servilismo lo venden al mejor postor y muchos de ellos, lo regalan por una sonrisa del gobernante en turno; por unos centavos o por un apretón de manos; por esas miserias venden, ofertan y hasta regalan su dignidad, dignidad que no se recupera, pues el agravio a ésta es como como una mancha que no se borra.

Manuel Velasco, sin temor a equivocarme, “ya empezó a oler mal”, de su barco emigran o huyen ratas y cualquier bicho despreciable, el barco se hunde, todos aquellos que en el 2012 ofrecían servir hasta de banco para sentarse o poner los pies o simplemente hasta de gargajera, hoy, muchos de ellos ya aspiran a sustituir al “jefe” del 2012; hoy, a Manuel Velasco lo empiezan a ver no como el amigo sino como el estorbo para poder encaramarse en el otro barco que iniciará su partida a principios del año próximo.

Manuel Velasco lo sabe, y si todavía no le ha caído el 20, lo tendrá que aprender; no hay vuelta de hoja, la naturaleza y los errores son imperdonables. El Wero sabe que mientras no haya reforma constitucional, jamás volverá a ser gobernador como para poder seleccionar a los falsos amigos sexenales. Ser gobernador o presidente de México, es como el aviador de combate; no hay lugar para experimentar, le primer error es la muerte política o el olvido total, pues si hoy fueran las elecciones, casi seguro se está que Manuel, no llegaría ni a un 5% del electorado.

Los políticos, pseudopolíticos y aprendices de este oficio, saben que las caricias, los besos caprichosos, la venta de la dignidad, las humillaciones y otras cosas de la que son víctimas esos personajes, dura seis o tres años, luego viene la revancha, la traición y realmente actúan como meretrices o prostitutas o quizá éstas tienen más dignidad que cualquiera que se defina como político, pues ellas definen con quien acostarse y cuando no aceptar no hay poder humano que las persuada.

La desbandada del barco manuelista, la están haciendo hasta aquellos que se declararon familiares, compadres, íntimos, los brother de negocios y todos aquellos que juraron lealtad; ¿lealtad? Este valor no existe en el diccionario de los que se definen como políticos.

¿Pero qué con los códigos éticos de honor dentro de las cabezas principales? Simplemente se aplican. Aquí no ha lugar al error, nadie delata a nadie, pues la cobija es muy corta que si jalan descobijan y solamente aquel que estorba o se le va la lengua, violando el código de honor, seguramente se irá a los recónditos de las cárceles y no por mucho tiempo y solamente se hace para que aprenda la lección de lealtad ética de protección de cúspides.

Eso lo saben todos que integran o han integrado las cúspides del poder, allí precisamente donde yace la base del poder, al que, de los 112 millones de mexicanos, muy poquitos llegan; a ese monopolio secreto al que no tienen acceso más que los gobernadores y presidente de la república.

Todos los de esa cúspide están hechos de la misma madera, están dentro de los códigos éticos de honor del que no deben salir ni saldrán. Entre estas bases no existe la persecución y si la hay, primero la difunden para luego no aplicarla, redes que afectan cuantiosamente a los gobernados, los que todo debemos sin haber comprado algo.

Manuel Velasco habrá conseguido su primera lección en el política y también habrá aprendido y debe decirlo, que la juventud no es buena consejera para poder dirigir un estado lleno de conflictos e intereses como Chiapas, habrá conocido sus amigos, se llevará en los bolsillos y para siempre ha lección de lealtad inexistente; habrá comprendido, aunque no aceptado que no se puede hablar como pobre siendo rico, que sus acciones y sus amigos y colaboradores se encargaron de cavarle la tumba del desprecio.

Velasco Coello ya no tiene tiempo para nada, “voy a dejar que mi compadrito siga coronando reinas, corriendo y haciendo juegos de pendejo.. mientras yo “trabajo”, así dijo uno de sus más cercanos “colaboradores” y que el propio Manuel definiera como su gran brother, palabras que posiblemente le dolerán al gober, aun en turno y sobre todo porque fueron dichas sarcásticamente por el que más dinero saqueó del puesto y del que se le han dado todas las libertades de “operación” del negocio que financió al verde en Chiapas.

Pero MAVECO sabe de antemano que a nadie de los que fueron sus amigos y que hoy lo traicionan casi en sus propias narices podrá encarcelar, posiblemente ya aprendió que dentro del código ético de la corrupción no hay soplones, al menos que pongan en riesgo la operación y por ello, los chiapanecos podrán estar casi seguros que nadie será encarcelado; de antemano se sabe que el hilo se revienta por lo más delgado y serán esos delgados hilos los que pagarán por triplicadas las cuentas que otro hurtó.