Alfonso Carbonell Chávez / Columna

Comentando la noticia / Alfonso Carbonell Chávez

Informes; puros cuentos que cuestan

En esta epidemia de “iformatitis”, aguda por cierto, lo que más resulta ser una constante y supongo sin ponerse de acuerdo, son los lugares comunes como el combate a la corrupción, la generación de empleos, la inversión productiva; o de que si hay que consumir lo que el país produce o en el caso local lo que se produce en Chiapas, la enumeración de obras o leyes promulgadas así como gestiones millonarias en el campo, la salud, la educación y hasta la cultura. Todos sin excepción presumen de avances logrados por lo que no se explica uno, cómo con tanto hecho, el país y la entidad siguen inmersas en el peor de los atrasos. Cómo creerles si el tema de la corrupción que es, sin chistar, el peor de los males de este país, su mención sin destinatarios de carne y hueso no aparecen en sus discursos sin ser capaces de señalarlos por sus nombres de quienes presumiblemente los han cometido. Cuando se destapo el caso "casa blanca” en el que el propio presidente Peña Nieto se vio involucrado, se supo y se dijo que estaba involucrado un encumbrado constructor cuya empresa “Higa”, habría sido la constructora de cabecera del gobierno del Estado de México cuando éste, coincidentemente, fue gobernado por el mismo Peña. Ya como presidente de México, le fue fácil recurrir a esta constructora misma que, otra coincidencia, resultaba como la propietaria original de la llamada casa blanca, que la señora de Peña Nieto, habría adquirido en cómodas mensualidades y cuyo costo total alcanzaba los 7 millones de dólares. Esto solo, botón de muestra.

Ahora ya en lo local, con la metralla a mansalva de informes que nos han disparado nuestra clase política de todos los colores y sabores, nos obsequian a los ciudadanos chiapanecos sus rostros retratados en ofensivas campañas publicitarias sin reparar en el hartazgo que la propia sociedad, de modos diversos, les reclama sus desapegos y falta de compromiso de esos mismos, y de igual manera, nadie se escapa. Pero decía, muchos, la mayoría aunque no generalizo, han construido parte de sus mensajes citando el tema de corrupción puesto que resultaría inadmisible no lo refirieran. Pero insisto, a ninguno se le ha escuchado señalar con nombres propios, a quienes las evidencias y múltiples denuncias las más mediáticas pero de manera extendida, se les señala estar desviando recursos públicos para su disfrute personal o de menos, para financiarse sus anticipadas campañas. Pregunto al aire; en cuánto saldrá, por ejemplo, movilizar (transporte) no sé a mil, dos mil o más miles de personas para asistir a un informe; y si a este somero cálculo le adiciona la torta y el refresco, la renta de local o la instalación de una gran carpa y sillas. La contratación de sonido, pantallas, invitados especiales y el pago de prensa y medios de información y decenas de trolles ¡uff! Entenderá que la política no es para pobres. O al menos no a quienes no tengan acceso a recursos públicos. Bueno un dato más que sumados a la propaganda física despliegan inmisericordes por toda la entidad es el pago a los “líderes” de organizaciones y colonias, más los recursos de los propios partidos en casos específicos, el gran total de gastos realizados por quienes hoy nos dicen informarnos, alcanzan cifras millonarias y de eso la gente ya está ¡hasta la madre! Así pelao.

Así entonces, el mal ejemplo cunde y hasta el personaje político más gris en el escenario local, se siente con los arrestos para mostrarse públicamente aunque su biografía pública incluso la privada, arrastre un caudal de actos delictivos, de corrupción o de menos de evidente ineficacia, como si los ciudadanos chiapanecos fueran retrasados mentales o de menos padecieran juvenil Alzheimer. Pero dice el presidente Enrique que lo bueno cuenta y debe seguir contando, aunque la realidad nacional le restriegue en la cara todo lo contrario. Dice que la pobreza extrema bajó en más de dos millones de habitantes en estos cinco años, pero el número total de pobres del país sigue en aumento. Nos quiere vender una mala noticia como buena. Lo que no nos dice, es que la desigualdad en el país sigue creciendo y que la concentración del ingreso se asienta en el 1% de la población. Es decir más del 50 por ciento de Producto Interno Bruto (PIB) del país, se concentra en el uno por ciento de las familias mexicanas más potentadas. Que la salud en el país sigue siendo un tema pendiente sobre todo en entidades como Chiapas. Que el tema de justicia sigue siendo aplicada de manera selectiva y que los saldos de la segunda guerra contra el narcotráfico por el iniciada, ya arrojan más muertos y desaparecidos que los del sexenio de Calderón, que dejó como saldo su declaratoria de guerra al narco.

Sé que podría ser suicida sí, alguno de los informantes al menos desde su condición de oposición, se lanzara contra del gobierno de Manuel Velasco o siquiera si pusiera en tela de juicio a alguno de sus funcionarios, es de tomar en consideración. Pero de que podrían hacer más, es fácil comprobarlo al revisar sus mensajes políticos. Hoy todos se sientan bajo el otoño del patriarca sabedores que el invierno está cercano. El frío congelará toda posibilidad que la primavera vuelva a calentar la siempre vacía silla de gobierno. Una silla rota que jamás albergó la toma de decisiones. Un palacio negro, más truculento y lúgubre que el mismísimo Palacio “Negro” de Lecumberri. Hasta cuándo parará toda esta farsa de gobierno y de informantes, la verdad, a nadie importa ya. Lo hará este miércoles el alcalde de Tuxtla Fernando Castellanos en plena explanada a las afueras del palacio municipal, solo para decirnos lo que para todos los capitalinos resulta evidente. Su versión. Así pues ¡viva la democracia!, ¡viva la libertad!, ¡viva el derecho a la información! Informes; puros cuentos que cuestan…y cuestan mucho. ¡Me queda claro!

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