Raymundo Díaz S. / Columna

Perfil Fronterizo /  Raymundo Díaz S.

Eduardo Ramírez Aguilar; ni “Jaguar Negro” y ni “Nueva ERA”. Es la continuidad de Velasco Coello. De lo que se dice…

Si bien es cierto que el hombre tiene “hechuras”, dotes y destellos en diversos tópicos, lo secular, lo farandulero y hasta lo corriente, sigue caracterizando su persona y su forma de darse a conocer a lo largo y ancho de la entidad como si los chiapanecos no supieran quien es, de donde viene, a quien se debe, de donde ha obtenido su INMENSA RIQUEZA y lo maquiavélico que ha sido su comportamiento.
No ponemos aquí en tela de juicio su dicho respecto a que es “producto del esfuerzo” o que es un político que “ama a Comitán”, sí en cambio su “amor” por esa ciudad y por el estado de Chiapas y por los chiapanecos al tener a este y a estos atiborrados de publicidad y basura política en la que aparece, una y otra vez, su rostro y anatomía como si se tratara del gran ícono de la honestidad y de la decencia socio-política.
El derroche económico, no sólo en las cientos de toneladas de esa basura electoral, si no en la organización y celebración de sus “informes” legislativos en toda la entidad chiapaneca, convierten a Eduardo Ramírez Aguilar en el hombre MÁS DILAPIDADOR, MÁS IRRESPETUOSO y MÁS HAMBRIENTO de la gubernatura.
Más que bien, el comiteco más obsesionado en la primera magistratura chiapaneca, ha caído mal y se ha ganado el rechazo de miles de chiapanecos a quienes ha hartado con sus posters, gallardetes, mantas y bardas pintadas en cada municipio de Chiapas.
Este, por decir lo menos, se ha pasado meses y meses informando sus “actividades”, foros, reuniones partidistas y toda clase de cónclaves políticas en diversas regiones de la entidad en las cuales ha llegado, más que para celebrar foros o “informes legislativos”, a HACER CAMPAÑA de proselitismo.
Como si esos DESPILFARROS y PROSELITISMOS ABIERTOS y DESCARADOS no fuesen suficientes para tener a una sociedad harta y en su contra, ahora el personaje en mención se adjudica “motes” y sobrenombres para llamar la atención.
Siendo el protagonismo, los halagos y el egocentrismo sus características principales, ahora se hace llamar “El Jaguar Negro”, un ser vivo emblemático de la Selva Chiapaneca en peligro de extinción que nada tiene que ver con un político convenenciero, ORGULLOSO, repleto de “negruras” políticas y causante de muchos males que hoy se respiran en la entidad chiapaneca.
Farandulero y hasta corriente, Ramírez Aguilar, en lugar de colocar las líneas de la geografía chiapaneca o a un pueblo hambriento en sus pantallas publicitarias, coloca a un “Jaguar Negro” sobajando y minimizando el enorme significado y hechura de este hermoso animal que EN NADA se asemeja a un político de turbias y maquiavélicas formaciones e intenciones.
Por la enorme retahíla de ex-alcaldes CORRPTOS y con NEGROS ANTECEDENTES que, no sólo anda tras sí, sino que son sus principales operadores políticos y a quienes ha protegido y ordenado borrar las evidencias que en el OFSCE y en la PGJE existen sobre ellos, Eduardo Ramírez Aguilar TAMPOCO PUEDE SER esa “Nueva ERA” que también usa y cita en todos lados.
Con esas compañías de NEGRO PASADO, más que “nueva ERA”, Ramírez Aguilar es “MÁS DE LO MISMO” o esa vieja era de cacicazgos, de corruptos que se burlaban del pueblo y de CRIMINALES POLÍTICOS que sólo juegan con los sentimientos de la gente humilde y necesitada a quienes tienen y tratan, no como seres humanos o como sus iguales, si no como una “mercancía electoral” y como objetos que acarrean para llenar estadios y salones.
Lo dijimos arriba. El hombre tiene dotes y dones dignos de reconocérsele. Sin embargo, no los ha sabido usar y ni teledirigir. Lo ha absorbido lo secular, lo farandulero, lo corriente, lo superficial y hasta lo vulgar. Pudo ser o convertirse en todo un estadista y gran político de corte nacional pero dejó arrastrarse por lo superfluo, por los excesos, por la corrupción y por lo ruin al compararse con la hermosa y singular fauna chiapaneca.
Es más -como dice el canta-autor Martín Urrieta- hubiese podido ser “rey del mundo”, pero desvió su camino en perversidades, en prevaricaciones y adulterios políticos de la más ínfima calaña.
No puede ser un “gran político” o un inteligente “Jaguar Negro” aquel que regala un piano de más de MEDIO MILLÓN DE PESOS a un pianista que ameniza sus actos políticos mientras las familias chiapanecas navegan en las inmensas aguas de la pobreza y de la muerte.
Eduardo Ramírez Aguilar es el político DERROCHADOR y DESPILFARRADOR NÚMERO UNO de Chiapas.
Si, en lugar de gastar esos cientos de millones de pesos en publicitar su cara en las paredes, en las avenidas, en las unidades de trasportes y particulares, en la radio, en los medios impresos y en cualquier esquina o calle de los 122 municipios, se hubiese preocupado por la salud y comida de niños y mujeres pobres, por lo menos unos 15 hospitales de Chiapas tuvieran los elementos para no haber dejado morir precisamente a esos niños y a esas mujeres.
Si hubiese hecho eso, el pueblo de Chiapas le hubiese agradecido y votado por él.
Sin embargo, Ramírez Aguilar decidió seguir los caminos de “LA MAFIA POLÍTICA”. Esa “MAFIA POLÍTICA” que mantiene secuestrado a México, a Chiapas y a los municipios de esta entidad.
Por ello y por mucho más que luego describiremos aquí en este espacio, Oscar Eduardo Ramírez Aguilar NO ES, ni el “Jaguar Negro” y mucho menos la “nueva era”. Es más bien, parte de ese clan de mafiosos quienes, al propio estilo del crimen organizado, ha hecho y deshecho con los dineros de los chiapanecos. Pero de este tipo de “crimen organizado” en donde sí se circunscribiría Ramírez Aguilar, ya abundaremos.
De lo que se dice…
…dicen que… a Eduardo Ramírez Aguilar sólo le quedan DOS OPCIONES para ser candidato y gobernador de Chiapas en el 2018. Primera: Que el aún gobernador Manuel Velasco Coello logre convencer a su íntimo amigo y compadre Enrique Peña Nieto que él puede y debe ser el abanderado PRI-Verde a la gubernatura chiapaneca. Y, Segunda: Que también Velasco Coello logre que EPN ORDENE a su tocayo Enrique Ochoa Reza que en Chiapas el candidato PRI-Verde se elija en una ELECCION INTERNA o CONSULTA A LAS BASES en donde se incluya a un aspirante o perfil del PVEM. Ahí, el participante directo e idóneo, sería nada más y nada menos que Ramírez Aguilar. De lograr esto, Mover a Chiapas, Chiapas Unido y todas las AC que ha creado y echado a andad ERA con dineros públicos, votarían por él y tendría amplias posibilidades de “salirse con la suya” y dejar tirado y desbarrancado a Roberto Albores Gleason quien se perfila como el gran ganador de esta partida. Aparte de estas opciones, Eduardo Ramírez Aguilar tiene perdidas sus esperanzas. Claro, tiene un plan “B”, un plan “C” y hasta un plan “D”, sólo que estos se enfocan más a hacer perder a Albores Gleason que a convertirlo a él como el próximo gobernador. Ya abundaremos y mucho.

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