Mario Caballero / Columnas

Letras Desnudas / Mario Caballero 

El atentado

PORRO, CORRUPTO Y TRAICIONERO

EL ATENTADO

Una llamada al 911 reportó un atentado sobre el tramo de terracería del ejido Plan de Ayala en el municipio de Huehuetán, Chiapas. En pocos minutos llegó al lugar de los hechos la policía municipal a cargo de José Isaías Ruiz Sánchez, Director del Mando Único, acompañado de seis elementos.
Hacia las 14:30 horas de aquel miércoles 17 de mayo, un grupo de delincuentes descargó varios disparos a quema ropa sobre una camioneta Ford Lobo 4X4 color blanca con placas de circulación CV-98-754. Una bala dio directo en el cristal de la puerta del copiloto. Una segunda dejó un gran orificio en la parte superior de la salpicadera del mismo lado del vehículo. Al momento de levantar el reporte policial no fue confirmado el calibre de los impactos. Hasta el día de hoy nada se sabe de los agresores que huyeron con rumbo desconocido.
La camioneta era conducida por Alfredo Monterrosa, originario de Estación Huehuetán, docente de la Universidad Autónoma de Chiapas. Afortunadamente no hubo nada qué lamentar. Ese mismo día, versiones no oficiales informaron que el ataque pudo tratarse de un fallido intento de secuestro, aunque a la verdad los disparos tenían como objetivo al Maestro Carlos Gumaro García Castillo, ex Director de la Facultad de Ciencias Agrícolas, Campus IV de la UNACH.
García Castillo es un catedrático de prestigio y con el debido reconocimiento por su labor en la educación de los jóvenes chiapanecos. Sin embargo, cuentan que su persona estorbaba a los planes de grupos radicales que existen al interior de la Universidad. Lo extraño es que el atentado en su contra ocurrió un día antes de que fuera publicada la convocatoria para la elección del nuevo Director de dicha Facultad donde él era un candidato natural para volver a ocupar el cargo.
Horas más tarde, el tres veces Secretario General de la UNACH, Hugo Armando Aguilar Aguilar, escribió en su cuenta de Facebook: “Mi solidaridad para el docente Alfredo Monterrosa y Mtro. Carlos Gumaro Castillo, docente y ex director de la Facultad de Ciencias Agrícolas de Huehuetán, por el atentado que sufrieron el día de hoy”. Esto también fue extraño e ilógico. El mensaje del secretario fue más bien una tentativa de curarse en salud y no de apoyo en nombre del compañerismo. ¿Por qué?
En la guerra por el poder ¿quién se solidariza con sus enemigos políticos? Se dice que entre García Castillo y Aguilar Aguilar había ciertas rencillas y sobre todo porque éste último tenía intereses en la designación del puesto directivo. Así que no sería para nada anormal que las investigaciones condujeran al porro secretario general.

CORRUPCIÓN Y MERCENARISMO
“Hay tres maneras de hacer las cosas: bien, mal y como las hago yo”, dijo Robert de Niro en la película Casino (1995). Esta frase se ajusta bien a la conducta de Hugo Armando Aguilar que desde siempre ha sido señalado por maestros y estudiantes de armar grupos de choque que operan bajo sus órdenes dentro de la UNACH. Es el jefe de una mafia.
Hugo Armando es uno de los sabinistas más portentosos de este sexenio. Tiene poder y mucho dinero, tanto así que cada año celebra su cumpleaños como lo haría un magnate: en un lujoso salón, con viandas exquisitas, finas bebidas e invitados de la clase política y empresarial más encumbrada de Chiapas. Se presume que el año pasado gastó en su fiesta alrededor de cinco millones de pesos. ¿Cómo un funcionario de la Universidad como él, cuyo sueldo es de 80 mil pesos mensuales, puede pagarse esos lujos?
Llegó a la Secretaria General en los inicios del gobierno de Juan Sabines Guerrero, incluso fue el mismo ex gobernador quien le dio el nombramiento. Laboró en la gestión del Dr. Ángel René Estrada Arévalo, que fue acusado por el infanticidio de 35 recién nacidos en el Hospital K de Comitán. Al terminar dicho periodo, quiso ser rector de la UNACH, pero por órdenes de su amigo Nemesio Ponce Sánchez, ex subsecretario de Gobierno del sabinato, se disciplinó y continuó en el puesto por cuatro años más teniendo como rector a Jaime Valls Esponda.
Fue en ese tiempo que comenzó a operar con grupos de choque. Siendo estudiante universitario era líder de los movimientos estudiantiles: tomaba la rectoría y negociaba para su propio lucro. Ahora que goza de autoridad y recursos le da lo mismo aplacar a un director, a un grupo de maestros, a una escuela, a los alumnos o cualquier conflicto, que construir otras pugnas para que nadie dañe sus intereses políticos.
Desde la Secretaría General impone a funcionarios a modo en cualquiera de las Facultades y organismos de la UNACH. También tiene control de recursos financieros que maneja de manera discrecional y sin rendirle cuentas a nadie.
Abusando de sus atribuciones renta una suite del hotel City Express que utiliza como oficina alterna, que obviamente paga con dinero de la Universidad. Es ahí donde recibe a sus mercenarios, a los porros directores de escuela y líderes estudiantiles a quienes les paga por desestabilizar a la institución.
En 2012, el activista Horacio Culebro Borrayas, lanzó una denuncia: “Es necesario que se investigue a Hugo Armando Aguilar Aguilar, debido a que es el brazo ejecutor de Nemesio Ponce Sánchez, pues fue el que hizo todas las tareas sucias para enaltecer al gobierno anterior de las pillerías cometidas”.
En 2014, docentes de la Facultad de Humanidades exigieron al rector Ruiz Hernández la destitución inmediata de Aguilar Aguilar. Lo acusan: “Es parte de la mafia del poder que desde hace dos cuatrienios ha obstaculizado y desestabilizado el desarrollo académico y sindical de la máxima casa de estudios de los chiapanecos”.
Nadie desconoce que ha convertido a la Secretaria General en un feudo familiar, donde un buen número de su gente está en la nómina con puestos de alto nivel y jugosos sueldos. Desde luego, ese fue su mayor pago por ser “oreja” del gobernador Sabines Guerrero y de Nemesio Ponce.

QUIERE LA RECTORÍA
Un dicho popular dice que la política es el arte de comer mierda y no hacer gestos. Se entiende que por consecuencia los políticos deben carecer de buen gusto y de respeto consigo mismos. Hugo Armando Aguilar cumple a cabalidad con esos requisitos. Es un político corrupto, diestro en la camorra, servil y sabe humillarse con tal de obtener favores. Como en el Informe Legislativo del diputado Eduardo Ramírez Aguilar, que corrió a secarle la frente y a acomodarle la guayabera al importante legislador. Es un arrastrado.
Lo verdaderamente grave es que quiere ser rector de la UNACH, que ha sido siempre su sueño anhelado. Y como la Rectoría está próxima a renovarse ya está moviendo sus piezas para promoverse como el mejor postor. Su primer movimiento fue tratar de imponer a Hugo Alejandro Villar Pinto y a Rafael Burgos en la “H”. Junta de Gobierno, pero la jugada no le resultó muy bien.
Dicha Junta de Gobierno ha carecido por muchos años de credibilidad, es señalada de corrupción y de venderse a los gobernadores. Así que en cada periodo de renovación de la Rectoría los integrantes se han puesto de acuerdo para entregar el mando de la UNACH por un buen precio. De tal manera, si los rectores anteriores no han tenido méritos para asumir el puesto ni cumplen con los requisitos que marca la legislación del organismo, han contado con el mejor voto de la Junta, el que sale de Palacio de Gobierno.
En días pasados, el  pleno del Consejo Universitario de la Universidad Autónoma de Chiapas eligió a Hugo Alejandro Guillén y a Rafael Burgos como nuevos miembros de la Junta de Gobierno. Por lo cual, Hugo Armando Aguilar tiene asegurado al menos un voto, el de Burgos, para ocupar la Rectoría.
Entretanto, si las autoridades universitarias no remueven a Hugo Armando de la Secretaría General, existe el peligro de que la Universidad caiga más en el desprestigio, con el riesgo de que se siga perdiendo la gobernabilidad y traiga serias consecuencias para la comunidad estudiantil que en este momento está acorralada en una guerra por el poder encabezada por el secretario general y sus mercenarios.
El presunto atentado que sufrieron los dos catedráticos de la UNACH en mayo pasado, es también una advertencia para el rector Carlos Eugenio Ruiz que debe darse cuenta que al delegar el poder en Aguilar Aguilar está comprometiendo a la institución y la educación de miles de jóvenes chiapanecos. ¡Chao!

@_MarioCaballero

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