Mario Caballero / Columna

Letras Desnudas / Mario Caballero 

*** Ivonne Ortega; ¿candidata, aliada o rival?

Decir que no tiene ninguna posibilidad de ser candidata del PRI a la Presidencia de la República, sería insensato. Afirmar lo contrario, también. Pero aceptémoslo o no, Ivonne Ortega, ex gobernadora de Yucatán, es quizá la única aspirante que en lugar de querer quedar bien con Peña Nieto, lo critica y acusa a los militantes de su propio partido de ser negligentes con las necesidades de los mexicanos. Podemos decir que está utilizando una estrategia incorrecta para lograr su propósito, pero en este momento de crisis política está demostrando tener más pantalones que cualquier priista varón.
Incertidumbre es la palabra. La decisión del presidente se torna más difícil conforme se acercan los días de la definición de los candidatos presidenciales del PRI y del Frente (PAN, PRD y Movimiento Ciudadano). Aunque en este momento tiene cinco personajes con un importante capital político, no debería descartar a Ivonne Ortega que tiene tantas o mejores cualidades que los otros. En un momento dado puede ser una propuesta fresca o una aliada valiosa para el candidato priista. Pero por sus alcances y formas de hacer política, de igual forma puede llegar a ser una piedra en el zapato. ¿De qué lado la quiere?

A DIFERENCIA DE LOS OTROS…
Para muchos tal vez Ivonne Ortega sea una mujer desconocida, y en parte porque también los medios de comunicación no la han tomado muy en serio desde que anunció abiertamente sus aspiraciones a ser candidata presidencial del PRI. Pero es una priista de arraigo con una exitosa carrera política y una importante trayectoria tanto en el servicio público como en el partido.
Ivonne Aracelly Ortega Pacheco nació en Dzemul, Yucatán, y está por cumplir 45 años de edad el 27 de noviembre próximo. Pertenece a las filas del PRI desde muy joven, con una militancia de más de dos décadas. En 1998 fue elegida presidenta municipal de su ciudad natal; en 2001, se convirtió en diputada local y el 1 de septiembre de 2003, tomó protesta como diputada federal por el II distrito electoral de Yucatán.
Del 1 de septiembre al 26 de diciembre de 2006, ocupó una curul en el Senado de la República, que dejó por participar en la contienda interna por la candidatura al Gobierno de Yucatán. De acuerdo con una encuesta realizada por Consulta Mitofky, Ortega Pacheco resultó la más favorecida por los yucatecos entre 6 precandidatos del PRI. El 13 de enero de 2007, asumió la candidatura y obtuvo el respaldo de tres partidos políticos. En la elección, ganó con una diferencia de siete puntos porcentuales sobre su más cercano contrincante, el panista Xavier Abreu Sierra.
Después de las modificaciones a los estatutos del PRI, se cree que el aún secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, es el preferido del presidente Peña Nieto para asumir la candidatura priista. Es un tecnócrata inteligente, de buenos resultados, que ha laborado en cuatro secretarías de Estado en dos gobiernos de dos partidos distintos. Pero a diferencia de Ortega, no tiene trayectoria dentro del PRI (que poco importa) y tampoco ha participado en unas elecciones. Ella, por el contrario, tiene ambas cosas.
José Narro Robles es un académico de prestigio cuyo mayor desempeño ha sido el rectorado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). A diferencia de Meade, sí tiene reconocida militancia priista pero tampoco ha contendido por cargos de elección popular. En cambio, la carrera de Ivonne Ortega en el servicio público ha estado sujeta siempre al voto ciudadano.
Aurelio Nuño Mayer y Enrique de la Madrid Cordero, tienen amplios reconocimientos profesionales y experiencia en el servicio público. Han sido líderes estudiantiles y políticos. Sólo en el caso de De la Madrid, ya ostentó un cargo legislativo pero por la vía plurinominal. Cuando participó en unas elecciones, como candidato del PRI a Jefe Delegacional de Álvaro Obregón, fue derrotado por la abanderada del PRD. Comparando, pueden ser mejor identificados que Ortega Pacheco, pero no garantizan ganar los comicios y muchos menos al puntero Andrés Manuel López Obrador.
Miguel Ángel Osorio Chong es un caso diferente. Conoce al PRI de pies a cabeza. Es un abogado respetable de gran experiencia en el servicio público. En su natal Hidalgo, ocupó los cargos de secretario de Gobierno, de Desarrollo Social y de Desarrollo Regional. Fue electo diputado federal entre 2003 y 2005, y ganó la gubernatura del estado con el 51.8% de los votos. Es más visible que Ivonne Ortega. Empero, recaen sobre él las fallas del gobierno de Peña Nieto en cuanto a política interna y gobernabilidad. En los años que lleva al frente de la Secretaría de Gobernación no ha logrado resolver lo de Tlatlaya o Ayotzinapa, y la violencia por la guerra contra los capos de la droga se ha recrudecido.
Ortega Pacheco, por su cuenta, sabe qué es una contienda electoral y sabe qué es ganarla. Tiene experiencia en la organización y dirección de una campaña política. Es inteligente y astuta. Cuando en el PRI creían que Dulce María Sauri Riancho se impondría ante Ortega, pues era la favorita por ya haber sido gobernadora de Yucatán, Ivonne le arrebató con gran ventaja la candidatura al gobierno del estado.
¿Qué pasaría si en lugar de Meade, Osorio, Nuño, Narro o De la Madrid, Enrique Peña Nieto escogiera a Ortega como abanderada del PRI? O ¿qué pasaría si la priista abandona las filas del partido en caso de ser desechada?

ALIADA O RIVAL
Hace pocos días, Ivonne Ortega envío un mensaje a la nación a través de un vídeo difundido en redes sociales, donde expone la negligencia de los diputados del PRI, PVEM, PANAL y PES al aprobar un nuevo gasolinazo para el próximo año. “La cúpula no entiende”, dice.
Actualmente, Ortega Pacheco es diputada federal con licencia que está encabezando la iniciativa #FirmaPorTuBolsillo, que es un movimiento respaldado por la ciudadanía que pretende que los impuestos a las gasolinas y al diésel sean disminuidos en un cincuenta por ciento, evitando con ello un incremento en la inflación y en los precios de los productos.
Por eso recriminó a los priistas que votaron a favor del gasolinazo. “Pónganse del lado de la gente, no sigan votando por otro gasolinazo, es una decisión que lastima al pueblo y lo deja sin dinero, sin comida y con menos oportunidades de desarrollo”, les dice. Además, agradece “a los diputados de Morena, del PAN y Movimiento Ciudadano que hayan votado a favor de nuestra iniciativa (sic)”.
Con esto último, no se necesita ser un genio para entender que Ivonne Ortega está anunciando entre líneas su posible ruptura con el PRI. Obviamente esto afectará al partido porque muchos se irán con ella.
Margarita Zavala entendió que el líder panista Ricardo Anaya no soltaría la candidatura presidencial y por eso se fue. Su salida del PAN sin duda cambió el rumbo de las elecciones. Ortega Pacheco podrá no compararse con la esposa de Calderón, pero tiene grandes ventajas ante sus oponentes y, creo, ellos lo saben. El caso es saber si Peña y el PRI entienden los riesgos de tenerla en el bando contrario.
Históricamente, el PRI ha perdido con ex priistas. Por ejemplo, hasta 2010 no hubo alternancia en Oaxaca, Durango, Sinaloa, Veracruz, Quintana Roo, Tabasco y Puebla. Pero cuando renuncian al PRI Gabino Cué (Oaxaca), Rafael Moreno Valle (Puebla), Mario López Valdez (Sinaloa), Arturo Núñez (Tabasco), Miguel Ángel Yunez (Veracruz), Carlos Joaquín (Quintana Roo) y José Rodas Aispuro (Durango), todos en su momento parte de la élite autoritaria priista, y se convierten en candidatos de la oposición a las gubernaturas de sus estados, el PRI es derrotado.
La batalla política de fondo que veremos estos días será la del PRI, que aún sin candidato visible está en un lejanísimo tercer lugar en las encuestas.
Lo más evidente es que todos los posibles candidatos del presidente son unos principiantes ante Andrés Manuel López Obrador, que tiene encima dos campañas a la Presidencia al hilo y más de doce años sin parar de hacer proselitismo político en todo México.
A la sazón, ¿podría Ivonne Ortega ser una propuesta fresca con posibilidades de ganarle a López Obrador? Es difícil saberlo. Pero si Peña Nieto y el PRI no logran tenerla al menos como aliada para fortalecer la campaña del candidato priista, su sola presencia fuera del partido le quitará miles de votos al PRI que en un momento dado pudo necesitar para imponerse a AMLO. Al tiempo. ¡Chao!

@_MarioCaballero

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