Mario Caballero / Columna

Letras Desnudas / Mario Caballero

*** La antítesis de la 4T

Frente a la crisis de los partidos, Andrés Manuel López Obrador creó una organización que ha logrado implantarse ya casi en todo el territorio nacional y ha recibido la confianza a través del voto. Su discurso que promete acabar con las viejas prácticas reanimó la capacidad de creer nuevamente en la política y en el cambio. Ahora, desde su presidencia ha emprendido un combate frontal contra la corrupción y la impunidad. También un gobierno donde todos los gobernantes sean honestos. Todo encuadrado en lo que ambiciosamente conocemos como la Cuarta Transformación.
Pero no se puede pasar por alto la paradoja. Detrás de ese idealismo hay quienes van contracorriente. Políticos que sin ningún mérito hoy gobiernan por el efecto lopezobradorista. Gobernantes de Morena que actúan con opacidad, demagogos, que violan las leyes, que se enriquecen ilegalmente. Son gente que, sin interés por el bienestar del pueblo, regentan con absoluta inmoralidad. Como Carlos Morales Vázquez que sin equívocos es la antítesis de la Cuarta Transformación.
Hace algunos meses, López Obrador enfatizaba en que “vamos a convocar a los mexicanos a un acuerdo por la honestidad. Esto va a cambiar. Si el presidente es honesto, los gobernadores serán honestos, los presidentes municipales y todo el pueblo”. Pero para Carlos Morales fue letra muerta, porque mientras en el dicho aseguró que tendría un gobierno ordenado, con honestidad y eficiencia, en los hechos es todo lo contrario.
El alcalde de Tuxtla Gutiérrez nació para la política bajo las siglas del PRI, y después de muchos años de haber abandonado ese partido no niega sus orígenes. Es ambicioso, oportunista y traidor como lo peores priistas de México. No es de sorprenderse que más de la mitad de su cuerpo de gobierno sean priistas de viejo cuño, con los cuales pretende llevar adelante su proyecto hacia la sucesión de 2024.
Minutos antes de tomar protesta como presidente municipal su equipo convocó de manera oral a sesión extraordinaria de Cabildo, en la cual los regidores de Morena le dieron la facultad para firmar y hacer contratos externos y convenios, exactamente lo mismo que hizo Fernando Castellanos Cal y Mayor en su momento. De tal manera, desde octubre de 2018 el gobierno municipal actual ha firmado acuerdos y contratos de todo tipo de forma unilateral y arbitraria, sin consultar al Cabildo: una pequeña dictadura.
Por eso la recontratación, la renegociación de la deuda y el perdón y olvido a los daños cometidos por Proactiva, se dieron por la vía libre. Firmado por Morales y el entonces secretario general del Ayuntamiento, el nuevo convenio con dicha empresa francesa pasó a Cabildo, pero ya acordado.

FRAUDE EN CASO PROACTIVA
Con esa disposición arrancó la administración de Carlos Morales, pero no fue lo único malo. Los nombramientos de varios funcionarios también se dieron violentando la ley. Por precepto constitucional, el edil tiene derecho de proponer a los integrantes de su gabinete, pero los aprueba el Cabildo. Sin embargo, siete funcionarios fueron designados sin documentación de soporte y sin aval de los regidores, tal es el caso de Carlos Agustín Gorrosino Hernández, tesorero municipal y hombre de todas las confianzas del alcalde. Fue éste el autor intelectual del fraudulento contrato con Proactiva.
En diciembre de 2018, una vez que Carlos Morales firmó el “nuevo convenio” con el representante legal de Veolia Residuos Bajío, S.A. de C.V., Thomas Jean-Marie Renard, el Ayuntamiento de Tuxtla se comprometió a pagar un adeudo de 196 millones 929 mil 240 pesos para la “operación del sistema integral del manejo y disposición de residuos sólidos urbanos y residuos de manejo especial” de esta ciudad. Además de los costos de la operación ordinaria que ascienden a diez millones de pesos mensuales, que comprende la recolección y confinamiento de la basura.
Si hacemos cuentas, entre diciembre de 2018 y septiembre de 2021, Morales Vázquez le estaría pagando a Proactiva casi 557 millones de pesos, a razón de 16 millones mensuales. Eso cuando Fernando Castellanos pagó cada mes 7.5 millones de pesos.
Hay que recordar que Castellanos interpuso un juicio de lesividad contra dicho consorcio, que el actual gobierno echó abajo. Y, pues, con ello de la factura original por 10 millones de pesos mensuales (que se estableció desde 2006), Proactiva enviaba una en sustitución con la quita de 2.5 millones. Así que por los pasados tres años el Ayuntamiento realizó un pago de 270 millones de pesos, menos de la mitad de lo que Carlos Morales pagará durante su gobierno por reconocer un adeudo que no procedía y por un servicio ineficiente y criminal, ya que se ha documentado que esa empresa es responsable de la muerte de más de veinte personas en el ejido Emiliano Zapata, que colinda con el vertedero.
Esos pagos, sin duda, servirán para sostener una empresa que brinda un servicio ineficiente y para seguir deteriorando el entorno natural y la salud pública de los tuxtlecos.

LOS POSTULADOS DE LA 4T
Uno de los postulados fundamentales de la Cuarta Transformación es la transparencia. Incluso, el presidente López Obrador dijo que el funcionario de su gobierno que no presentara su declaración patrimonial, o no la hiciera pública, no podría trabajar con él. Y hasta el momento Morales Vázquez no ha hecho pública su situación patrimonial, de ingresos y de conflictos de interés, violando el Artículo 74 de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de Chiapas, al mismo tiempo de desobedecer al líder de Morena.
Otro de los postulados de la 4T es la austeridad. Y eso a Carlos Morales le ha servido de pretexto para esconder negocios turbios.
Bajo un supuesto plan de austeridad emprendió una serie de medidas para recortar el gasto, y acabar con las frivolidades. Una de sus primeras acciones fue –según- combatir el aviadurismo. Empero, sólo se trató del despido de cientos de trabajadores. Amenazó y dejó sin empleo a personas con más de diez años de antigüedad, pero mantuvo en puestos bien remunerados a amigos y recomendados de sus familiares y más allegados. Se dice que su hermano Jorge tiene incrustados en el Ayuntamiento a más de 20 personas que cobran sin trabajar.
Entre lo que más criticó Morales a Fernando Castellanos fue la elevada nómina de personal de confianza, que ascendía a los 65 millones de pesos mensuales. Pero al finalizar su “operativo anti-aviadores”, la nómina que él maneja es de 64.8 millones. ¿Qué cambió?
Asimismo, en los primeros tres meses incrementó la deuda pública en más de 100 millones de pesos. De septiembre a diciembre del año pasado, el adeudo pasó de 360.8 millones a 462.1 millones de pesos. Lo cual significa un incremento de 28%.
No fue todo. A los cinco meses de asumir la presidencia municipal, Carlos Morales gastó alrededor de 221 millones de pesos en asesorías, estudios, investigaciones y publicidad. Al respecto, hay que aclarar que el presupuesto anual que determinó para gastos de publicidad oficial es de 17 millones 99 mil 958 pesos, igual que el ejercido por Fernando Castellanos.
Un postulado más, quizá el más popular, es el que se refiere al combate a la corrupción. Sin embargo, se habla que en lo oscurito el gobierno de Tuxtla hace convenios de todo tipo a precios sobrevalorados. Y todo ese embrollo lo supervisa su hermano Jorge, quien presuntamente también se encarga de asignar los contratos de manera directa entre amigos, prestanombres y familiares.
Un dato aparte es que los hijos de Carlos Morales ya andan revoleteando alrededor del presupuesto, como los zopilotes sobre la carroña. Y hasta la consuegra de éste pasó de arrendadora de salón de eventos especiales a empresaria de la construcción.

¿De qué tamaño será la corrupción de Morales que cuenta con un presupuesto de 2 mil 178 millones 446 mil 777 pesos, es decir, un 76% mayor que el aprobado el año pasado? Sobre todo, cuando no hay obras.

UNA PREGUNTA A LA 4T
La opacidad es la lacra de México, dice AMLO. ¿Qué esperanzas de cambio puede representar Carlos Morales si ni siquiera ha hecho pública su declaración patrimonial? Ninguna.
La pregunta que emerge es si los defensores y promotores de la Cuarta Transformación pedirán cuentas a Carlos Morales o, en su defecto, la renuncia por defraudar a la gente y los ideales del proyecto lopezobradorista. De su respuesta mucho dependerá su congruencia y su permanencia en el poder. ¿Honrarán la lacra o el voto? ¡Chao!

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