Héctor Estrada / Columna

En la Mira / Héctor Estrada

*** Sabines y Velasco dejaron a Chiapas con más pobres que hace 10 años

La corrupción y el millonario dispendio de recursos públicos para programas con fines políticos que nada tenían que ver con el desarrollo social dejaron durante la última década a entidades como Chiapas una cara factura de rezago y marginación que, contrario a todas las promesas gubernamentales, sumaron a miles de familias a los índices de pobreza.

Así quedó demostrado en el último informe presentado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) que dio a conocer los resultados de los últimos 10 años de medición en materia de combate a la pobreza en México, en los que Chiapas registró cifras bastante preocupantes.

De acuerdo a los datos del Coneval, de 2008 a 2018 la cantidad de pobres en Chiapas pasó de tres millones 600 mil a cuatro millones 100 mil personas. Y es que aunque de manera porcentual la cifra no registro mayor variación (de 77.0% a 76.4%), el aumentó de la población estatal y la falta de resultados gubernamentales provocaron que la cifra de pobres se elevara de manera paralela.

Chiapas es la entidad que presenta mayor población en situación de pobreza extrema. Contrario a la tendencia nacional, en Chiapas hay casi el mismo número de pobres moderados que de pobres extremos. Es el único de 32 estados en donde más de la mitad de sus habitantes no tiene un ingreso mensual suficiente para cubrir las necesidades básicas alimentarias.

Para los chiapanecos, la carencia de acceso a la seguridad social es uno de los indicadores más alarmantes, pues afecta al 83 por ciento de la población; a este déficit le sigue la falta de servicios básicos en materia de vivienda, con 57 por ciento, y el rezago educativo, con 29 por ciento.

Fue durante el último sexenio cuando, según el Coneval, se registraron los peores indicadores de la década. Y es que tan sólo entre el 2012 y 2018 alrededor de 400 mil chiapanecos se sumaron a los índices de pobreza, significando los peores resultados estatales a nivel nacional, seguido por Guerrero, Oaxaca y Veracruz.

A diferencia de lo sucedido en entidades como Chiapas, a nivel nacional la cantidad de población en situación de pobreza extrema disminuyó de 12.3 a 9.3 millones de personas. El porcentaje de la población total en pobreza extrema pasó del 11 al 7.4 por ciento en el mismo periodo. Según el organismo, en esa misma década mejoraron los indicadores de carencias sociales a nivel nacional, y en 24 entidades disminuyó la pobreza.

Desde el 2008, el Coneval mide la pobreza a través de un método multidimensional que permite proporcionar un panorama más detallado. Para ello analiza seis indicadores: ingreso corriente per cápita, rezago educativo, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios en la vivienda y, por último, acceso a los servicios básicos de la vivienda.

En Chiapas han sido 10 años de rotundo fracaso en el combate a la pobreza. Dos gobiernos encabezados por Juan Sabines Guerrero y Manuel Velasco Coello caracterizados por la corrupción, el saqueo indiscriminado al erario estatal y millones de pesos tirados a la basura en programas de despensas y dádivas que, para no variar, sólo utilizaron a los pobres como botín político de temporada… así las cosas. 

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