Alberto González Martínez / Columna

Sin Límite… / Alberto González Martínez

* La procuración de injusticias.

Padecemos en Chiapas un gobierno patético, ineficaz y contradictorio.

Días antes, Rutilio Escandón decía que médicos y enfermeras son los héroes que Chiapas necesitaba para enfrentar la pandemia que nos agobia; días después, se hace de la vista gorda cuando un médico fue injustamente encarcelado por cometer el gravísimo pecado de contarle a la mamá del gobernador todas las carencias que sufren en los hospitales públicos.

Más de diecisiete meses han transcurrido, de este gobierno que presuntamente sería diferente a todos los que padecimos durante décadas, y ahora caemos en la cuenta que todo resultó balín, más falso que un billete de quince pesos.

El panorama se va esclareciendo: el nefasto gobierno de Manuel Velasco Coello no termina de irse y la blandengue administración de Rutilio Escandón no logra acomodarse, afianzarse.

Por eso vemos que Jorge Luis Llaven, Secretario de Seguridad Pública durante el nefasto sexenio anterior, hace lo que le viene en gana ahora investido como Fiscal General del Estado.

Fiscalía que, por decirlo con todas sus letras, no es más que una Procuraduría de Injusticias. Una, otra, otra y otra vez ha dado muestras claras, contundentes, que se han especializado en aprehender a inocentes, en proteger a los verdaderos delincuentes y en inventar historias que ni ellos mismos creen.

Hace algunos meses, esa fiscalía detuvo sin miramientos a varias personas del municipio de Cacahoatán, después que elementos policiacos permitieron –con toda frescura– que una turba enardecida golpeara y quemara a un pobre hombre que injustamente fue señalado como culpable de secuestrar, violar y matar a una menor de edad.

Y así se han ido multiplicando los casos en que lo único que exhiben es ineptitud en el desempeño de las delicadas funciones que Rutilio Escandón les confirió. A lo largo y ancho de la entidad se acumulan agravios contra la indefensa población mientras el Poder Ejecutivo sigue dando tumbos.

Paralelamente a la procuración de injusticias, Jorge Luis Llaven se las ingenia para andar haciendo proselitismo electoral en todos los municipios que, con el pretexto de las mesas de seguridad y otros cuentos, visita más por el rédito que pudiera obtener que por el compromiso de cumplir con su encomienda.

Todo, con la venia de Rutilio Escandón, gobernador que aún no le encuentra la cuadratura al círculo cuando falta poco para que concluya el primer tercio de su administración.

En los días recientes, a la embestida brutal del coronavirus –que ha colapsado la vida y la economía de miles de familias chiapanecas hasta extremos inconcebibles– se suma la ineptitud en el ejercicio de gobierno y la soberbia de quienes no escuchan el clamor popular de que las promesas de los candidatos de Morena fueron una vil tomadura de pelo.

Les guste o no, lo acepten o no, Rutilio Escandón, Ismael Brito, Jorge Luis Llaven, Cruz Castellanos, Juan Trinidad y muchos más no han hecho la tarea. Le han fallado al noble pueblo chiapaneco.

Lo mismo hay que decir de los diputados locales que solo cumplen religiosamente con el cobro de sus dietas y otras prebendas para que se mantengan quietecitos, calladitos. Porque calladitos se ven bien bonitos.

En lo que va de este sexenio, nuestro estado ha impuesto nuevo récord en metidas de pata de los funcionarios de medio pelo y escándalos que acaparan la atención y los reflectores de los noticiarios nacionales. Hemos ganado fama pública de contar con un gobierno estatal que solo sirve para proporcionar notas a la prensa.

En la contraparte, una corte de jilgueros y matraqueros a sueldo echando porras y pintando un estado en tono rosa cuando la realidad es totalmente al revés.

La arbitraria detención y posterior encarcelamiento del médico Gerardo Grajales Yuca es sumamente preocupante. Porque signos ominosos aparecen en el firmamento chiapaneco. De aquí en adelante, usted, yo, cualquier ciudadano trabajador, decente, honrado, puede ser privado de su libertad con cualquier pretexto.

Como preocupante resulta la agilidad con que opera Jorge Luis Llaven y su fiscalía creadora de guiones peliculescos para encerrar inocentes. La hija de una víctima del coronavirus, que mientras vivió disfrutó de las mieles del poder, brincando de un partido a otro, logró el milagro de que su demanda fuera atendida por la fiscalía con una impresionante celeridad.

Más temor provoca contar con un Poder Judicial que se presta al mejor postor para empujar al bote a cualquier cristiano. Los jueces que comanda Juan Óscar Trinidad Palacios incumplen con sus funciones al convertirse en títeres que dócilmente acatan las órdenes que reciben.

Por su parte, el Poder Legislativo no canta mal las rancheras. El mujeraje que conforma la Comisión de Salud malgastó todo el lunes 27 de julio en sus deliberaciones. Desde el fin de semana el médico Gerardo Grajales Yuca había sido privado de su libertad y las siete diputadas de esa Comisión seguían paralizadas por el miedo. No se movían, no actuaban, no lograban articular sus ideas.

La presidente, la vicepresidente, la secretaria y las cuatro vocales de la Comisión de Salubridad y Asistencia estaban apanicadas. Como si ignoraran todas las calamidades que se viven en el sector a su cargo, las diputadas se hacían bolas mientras un médico seguía en la cárcel.

Y fue hasta el martes 28, muchas horas después, que se atrevieron a firmar un pronunciamiento para exigir, débilmente, que el médico Grajales Yuca fuera inmediatamente liberado.

Tristemente, ni caso les hicieron. Jorge Luis Llaven Abarca está empecinado en seguir poniendo en ridículo al gobierno del estado en pleno. Ayer mismo, continúo con sus montajes al más puro estilo de García Luna y toda la pléyade de procuradores de injusticias del nefasto prianismo.

Para no quedar como inventor de cuentos, Llaven ahora consiguió a otro supuesto demandante, que “asegura”, sin ofrecer pruebas de ninguna especie, que Grajales Yuca le pidió entre 500 y 600 mil pesos para ingresarlo al ISSTECH para que lo atendieran al estar contagiado de coronavirus.

Así transcurre la vida en Chiapas. Entre niños desaparecidos, presos “suicidados” en la cárcel, inocentes encarcelados y un gobierno de Morena decepcionando cada vez más.