Economía doméstica

Rodolfo Flores

Elena García Aguilera, docente e investigadora en finanzas, dio a conocer que la economía doméstica es vital para evitar el endeudamiento familiar en estos tiempos de pandemia.

De acuerdo a la especialista, la educación financiera sigue siendo un tema difícil de atender en el hogar para muchos mexicanos, y es que la falta de conocimientos en materia económica impide tomar buenas decisiones y no ayuda a llegar a fin de mes de forma organizada o con ahorros.

“Últimamente, las familias han visto mermado su ingreso derivado de diversos factores, entre ellos la pandemia generada por covid-19, y aun así logran hacer frente a sus compromisos financieros y continúan con su ritmo de vida previo, a través de una economía doméstica estable”, precisó.

Detalló que la economía doméstica es la economía de un hogar, en donde todos los miembros ahorran, gastan, invierten, comercian y a veces pierden, por lo que es vital “rener una economía doméstica estable mediante un diagnóstico familiar, tomando en cuenta el ingreso y las salidas de dinero, en donde hay que elaborar un presupuesto en el que podamos visualizar cómo salir más rápido de las deudas y poder ir generando poco a poco un plan de ahorro”, agregó.

Dijo que para ello es indispensable tener un análisis de los ingresos, cuánto entra al hogar y la frecuencia, la cual puede ser semanal, quincenal o mensual; después tomar conciencia de los gastos, con un control de las facturas, tickets de compra, un drive, una libreta o notas, para no perder la información con la cual se pueda visualizar al cabo de un tiempo cómo se va gastando el dinero.

García Aguilera subrayó: “Podemos visualizar si hay gastos innecesarios, y si es así, podemos quitarlos para reducir sobre-deuda a futuro, lo mismo que conocer los métodos de pago, y con esto inferir si tendremos una salida de dinero para los meses siguientes”.

Puntualizó que para mantener una economía sana dentro del hogar es necesario ahorrar desde inicio, tomando en cuenta los ingresos, reservando entre un 15 o 20 por ciento para ahorro, y con el resto hacer los gastos cotidianos, conservando el presupuesto, con una capacidad de deuda no mayor al 20 por ciento de los ingresos.