Héctor Estrada / Columna

En la Mira / Héctor Estrada 

*** Bloqueos carreteros, pan de todos los días en Chiapas

Si bien no es un asunto nuevo, los bloqueos carreteros en Chiapas, principalmente en la vía entre Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de las Casas, se han vuelto más recurrentes que de costumbre durante los últimos días. En lo que va del mes se han registrado al menos dos bloqueos por semana, complicando gravemente la comunicación entre ambas regiones de la entidad.

Apenas este miércoles una manifestación en el acceso oriente de San Cristóbal impidió por varias horas el ingreso de las vacunas a la ciudad para la aplicación de la segunda dosis contra la Covid-19 a los adultos mayores. Y este es sólo el ejemplo más reciente de las consecuencias económicas, de movilidad y turísticas provocadas por un problema que crece sin mayor obstáculo.

Para quienes diariamente recorren por las carreteras de la entidad no es un secreto el alto riesgo que implica transitar por algunos puntos y zonas de la geografía chiapaneca perfectamente inidentificables. Se trata pues de esos oasis de anarquía, violencia e inseguridad plena en que muchas zonas y carreteras de la entidad se han convertido con el paso de los años.

Y no es una exageración. Las historias sobre bloqueos, asaltos carreteros y hasta prácticas tramposas para provocar “accidentes” que obliguen a detener vehículos para luego asaltarlos son recurrentes. Tampoco se trata de generalizar. Existen por supuesto carreteras y autopistas bastante seguras en el estado; sin embargo, los focos rojos se han crecido durante años sin que mucho se haya hecho al respecto.

Los casos de las zonas Altos, Selva y Fronteriza de Chiapas son indiscutibles. Estas áreas geográficas se han convertido en “tierra de nadie” donde los asaltos, la violencia y la muerte son fantasmas permanentes. De acuerdo a datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Chiapas registra un promedio de 200 asaltos carreteros anuales.

Tan sólo en 2016 esta cifra alcanzó los 336 ilícitos. Más del 90 por ciento se realizan con elevados niveles de violencia, provocando decesos cuyos datos no se precisan. Entre 2015 y 2018 la incidencia de asaltos carreteros en Chiapas registro el repunte más alarmante con un aumento del 57 por ciento, siendo las carreteras de Palenque – Ocosingo y Ocosingo – San Cristóbal de las Casas las más peligrosas de la entidad.

En abril de 2018 la noticia sobre el asalto violento a un camión con 25 turistas alemanes escandalizó a la prensa nacional. Poco tiempo después se registraron casos en el municipio de La Trinitaria, donde un camión de la OCC fue también asaltado con lujo de violencia, además de lo sucedido en Tapachula a un empresario yucateco que fue retenido y baleado por negarse a entregar sus pertenencias en una carretera de la zona fronteriza chiapaneca.

La carretera entre Tuxtla y San Cristóbal se ha convertido en el “manifestódromo” por excelencia de los últimos años, con todo y la toma persistente de las casetas para el cobro violento de peaje. La falta de alternativas pacíficas para obtener solución a sus demandas y la efectividad demostrada por este tipo de manifestaciones han incentivado una práctica recurrente que debe enfrentarse con absoluta inteligencia y legalidad para poner orden a un problema que no puede seguir fuera de control… así las cosas.