Mario Caballero / Columna

Letras Desnudas / Mario Caballero

 *** La pandilla

Si durante treinta años no han hecho otra cosa que vivir de la política, así como las hienas viven de la carroña, que no venga Carlos Mario Estrada Urbina a decirnos que el Partido del Trabajo está listo para seguir apoyando el proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador. Eso, en buen castellano, se llama cinismo.

El PT, tanto en la esfera nacional como en la local, ni siquiera merece ser considerado un partido político, porque en los principios y en los hechos no es sino una pandilla política que ha vivido al amparo de las alianzas con los grandes institutos partidistas, ya que nunca ha representado una opción política para los electores.

Desde su fundación, a inicios de los años noventa, ha estado involucrado en diversos delitos. Sus líderes, que han sido los mismos de siempre, tienen denuncias por desvío de recursos públicos, enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias, nepotismo y peculado.

A la sazón, ¿de dónde saca Carlos Mario Estrada que el PT está listo para impulsar la Cuarta Transformación del país si durante tres décadas la organización no ha contribuido en nada para mejorar los servicios de salud, la calidad educativa, la seguridad, sino solamente ha vivido –y bien- pegado al presupuesto?

Una de dos: O de plano la vejez le ha hecho perder la memoria a Carlos Mario o la ambición de seguir viviendo del presupuesto lo ha despojado de toda cordura.

Como sea, nadie debería permitir que nuestros impuestos se sigan utilizando para sostener a este partido que nada le ha dado a cambio al estado por los cientos de millones de pesos que ha recibido del erario de los chiapanecos.

 ENRIQUECIMIENTO Y ABUSOS

En el plano local, el jefe de la pandilla petista no es Carlos Mario Estrada, quien actualmente desempeña en el dicho la dirigencia estatal. Es Amadeo Espinosa Ramos, un ex maestro rural que encontró en la grilla y el grito callejero (que según él eso es política) un modo de vida y el camino fácil a la riqueza.

Amadeo Espinosa es un tipo agreste, que no sabe nada de ética, compromiso social, congruencia política y honestidad, que son algunas de las características básicas de todo buen político, pero eso sí, es millonario.

En su época de estudiante en la Escuela Normal Mactumactzá mendigaba por comida y no supo lo que era usar zapatos. Lo que es hoy es un político que anda en camionetas del año y que es propietario de residencias y de una cuenta bancaria muy sustanciosa. Aunque su fortuna la comenzó a acumular desde que fue líder de la Sección 7 del SNTE, a mediados de los noventa, su éxito económico lo logró en la política.

Fundó el PT en Chiapas, precisamente en la época en que Julio César Ruiz Ferro fue nombrado gobernador interino. Éste, que era un perfecto desconocido en la clase política estatal, encontró en Amadeo y su partido unos aliados perfectos, que respaldaron sus decisiones de gobierno y cada una de las iniciativas en el Congreso del Estado. A cambio, enviaba carretadas de dinero al partido.

Bajo esa conducta servil y oportunista, Espinosa Ramos ha sido en varias ocasiones diputado local, diputado federal y senador suplente, siempre por la vía plurinominal. Pues no tiene la capacidad para ganar una elección.

Él es el que encabeza las decisiones de la institución y el que tiene la última palabra sobre el destino que se le dan a las prerrogativas.

Por otro lado, como no puede estar siempre en la dirigencia del partido se ha rodeado de una camarilla de incondicionales que le facilitan las cosas y que contribuyen a mantener el control de la militancia. Todos son maestros que colgaron sus títulos para dedicarse de tiempo completo a la “política”. Estos son Carlos Mario Estrada, Abundio Peregrino García, Hugo Roblero Gordillo y Sonia Catalina Álvarez.

Repito: encabezados por Amadeo Espinosa, entre todos ellos se rotan la dirigencia estatal, se reparten los cargos partidistas y acaparan todas las candidaturas plurinominales. Más allá del discurso democrático con el que suelen llenarse la boca, se encargan de impedir que gente ajena a ellos intervenga en las decisiones de la militancia y ocupe un lugar en el Comité Ejecutivo Estatal. Lo mismo ocurre con la distribución de los dineros, que acaba en los bolsillos de ellos, por eso son millonarios.

Creo que no falta decir que bajo ese tenor todos han sido dirigentes del PT, todos han sido diputados locales, diputados federales y si nada lo impide, Amadeo Espinosa y Carlos Mario Estrada ocuparán en la próxima legislatura un escaño en la Cámara de Diputados, ya que ambos son otra vez candidatos plurinominales.

En el caso de Hugo Roblero, que de profesor de educación primaria pasó a ser dos veces diputado local, diputado federal y regidor en el cabildo de Tuxtla Gutiérrez (por la figura plurinominal, no se olvide), ha estado implicado desde hace muchos años en un escandaloso caso de corrupción de los fondos federales de los Centros de Desarrollo Infantil (Cendis), programa del que es coordinador en el estado de Chiapas.

Se le acusa, entre otras cosas, de corrupción, malversación de recursos, no pagar los sueldos de los trabajadores y de ocupar los mejores puestos con sus familiares. Por ejemplo, su esposa María Luisa Catalán es directora general de dichos centros educativos; su hijo Hugo Roblero Catalán es director jurídico y regidor en el Ayuntamiento capitalino; su sobrina Miriam Grajales Roblero, supervisora general; su hija Cecilia Roblero Catalán, directora de Recursos Humanos.

Otra de sus hijas, Nidia Roblero Catalán es maestra. El esposo de su sobrina, un tal Héctor Genaro Aguilar Jiménez, también es maestro. Su sobrina Gabriela Lázaro es maestra. Y uno de sus cuñados, que también viene siendo su compadre, conocido como el ingeniero Lázaro, es un empresario constructor asociado al sistema educativo Cendi.

Por otro lado, Carlos Mario Estrada Urbina podría ser demandado en días próximos ante instancias correspondientes por uno de los proveedores del PT al que presuntamente defraudó fiscalmente. Se dice que bajo su autorización la contadora del partido utilizó el nombre del prestador de servicios para hacerlo pasar como empleado del instituto y así evitar o pagar menos ISR e IVA.

Si esto ocurre sería un caso más que pondría en evidencia la corrupción de los líderes del PT en Chiapas, que al parecer son capaces de afectar a terceras personas con tal de meterse más dinero a los bolsillos, y también puede afectar al propio partido estando en pleno periodo de campañas.

 PONER UN FIN

La decepción por la política nace particularmente por casos como el del PT, que es una entidad partidista que, en lugar de contribuir con ideas y planteamientos para el desarrollo de la sociedad, a la protección de los derechos, al combate a la corrupción y a la recuperación del tejido social, se convierte en un parásito que se alimenta y engorda con los recursos del pueblo.

El próximo 6 de junio los chiapanecos tendrán la oportunidad de ponerle un alto a los abusos de este partido e impedir que sus líderes sigan enriqueciéndose a costa de las necesidades y anhelos de las personas.

Por tanto, ni un solo voto al Partido del Trabajo, que al final de cuentas le hace honor al que fue su creador: Carlos Salinas de Gortari.

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