Ciro Castillo / Columna

Ensalada de Grillos / Ciro Castillo 

*** Renovarse o morir

Estimaciones de expertos revelan que, hasta mayo de este año, la pandemia ha dejado pérdidas al sector turismo de Tuxtla Gutiérrez por más de mil 750 millones de pesos.

El cálculo se realizó en función del gasto promedio diario por visitante. Abarca hoteles, restaurantes, transportadoras turísticas y líneas aéreas.

Esta cifra, aunque parezca fría, como suelen ser los números, revela uno de los tantos impactos que tuvo el COVID19 en la capital chiapaneca, pero también hace suponer “el tamaño del boquete” que ha hecho a Chiapas, una entidad que tiene varias ciudades que dependen, en mucho, de la actividad turística.

Ahora bien, la pandemia nos ha dejado una serie de lecciones, de la cual no escapan el sector turístico de Tuxtla Gutiérrez: renovarse o morir…

ZAPATERO A TU ZAPATO

La capital de Chiapas ha sido considerada como una ciudad con gran potencial para el turismo de convenciones; sin embargo, con la pandemia fue el primer sector en resultar afectado y será el último en “recuperar su normalidad”.

Si el turismo, en general, tiene relación directa o indirecta con al menos 70 actividades, el turismo de convenciones implica: carpas, mobiliario, salones, restaurantes, además de una cadena de proveeduría amplia.

Tuxtla Gutiérrez, aunque a veces no lo veamos o lo minimicemos, tiene potenciales como: conectividad aérea, más de 6 mil habitaciones de hotel y una buena cadena de proveeduría (stands, banquetes, audio, video, touroperadores, conectividad terrestre); sin embargo, qué hacer cuando una de las primeras recomendaciones emitidas por las autoridades consiste en evitar las aglomeraciones y los eventos masivos.

Salvo que se quiera correr el riesgo de aparecer en las redes sociales en el apartado de “covidiotas”, casi nadie se ha arriesgado en el último año, a realizar convenciones. ¿Qué hacer entonces…?

LAS CRISIS SON OPORTUNIDADES

Aunque Tuxtla, tradicionalmente había apostado por el turismo de convenciones, basado en un Centro de Convenciones que ahora está convertido en clínica COVID19, pero que, además, ha comenzado a ser obsoleto por su tipo de instalaciones, hacia dónde mirar.

En 2014, por iniciativa del gobierno federal, se realizó una agenda de competitividad para 42 ciudades del país, y en ella volvió a arrojar que la capital del estado tiene dos vocaciones principales, turismo de convenciones y turismo de naturaleza; un poco más atrás quedan turismo cultural y etnoturismo.

Por tal motivo y cuando la pandemia del COVID19 sigue generando incertidumbre respecto al futuro del sector, así como de la sociedad en general, hacia dónde enfocar el trabajo en el corto y mediano plazos.

Tuxtla, considerado un destino emergente, porque está menos posicionado en el mercado que sitios como San Cristóbal de Las Casas y Palenque, que se venden solos, tiene que ver hacia el turismo de naturaleza, pero, además, aprovechar el potencial que tiene en sus alrededores.

Se puede, por ejemplo, hacer un recorrido terrestre, no mayor a dos horas a  Tecpatán, Copainalá, Ocozocoautla, El Aguacero, Tonalá, Chiapa de Corzo y el Cañón del Sumidero, la misma San Cristóbal y El Chiflón.

Los paseantes pueden, cómodamente, ir a estos lugares y pernoctar en la capital chiapaneca, que cada vez tiene mayor conectividad terrestre y aérea, además de que mantiene importantes indicadores de seguridad.

Aunque pocos, sobre todo los que no somos expertos, reparamos en ello, alrededor de la capital chiapaneca hay 15 atractivos, siete reservas naturales y tres zonas aicas (áreas de importancia para la conservación de aves)…

VALOREMOS LO QUE TENEMOS

Con una Marca Tuxtla que surgió en 2015 y que poco a poco ha ido cobrando prestigio a nivel nacional, tanto así que del 8 al 10 de diciembre se tiene previsto llevar a cabo el Adventur Travel Mexico, evento que sirve para promocionar el segmento de aventura en México y Latinoamérica, qué estamos esperando los tuxtlecos para aprovechar este potencial turismo de naturaleza, especialmente los prestadores de servicios.

Si el Cristo de Copoya, quizá una de las pocas herencias positivas del paso de Juan Sabines Guerrero por la gubernatura, sigue siendo el cristo monumental más alto del mundo, entonces aprovechémoslo.

Si tenemos un impresionante Cañón del Sumidero, que ya quisiera cualquier país primermundista, entonces saquémosle jugo.

Si ahora, con la pandemia que vive su tercera oleada, la sugerencia es hacer uso de espacios abiertos, entonces no nos apartemos del camino.

El viajero, quizá más que nunca, pues el coronavirus ha hecho reflexionar respecto de lo corta e impredecible que puede ser la vida, quiere tener contacto con la naturaleza y experiencias únicas, no destinos saturados.

La vocación de Tuxtla Gutiérrez, por años nos lo machacaron los gobiernos, con conocimiento o desconocimiento de la realidad, es la comercial, de servicios y turismo; sin embargo, las primeras dos solamente le dan vuelta al dinero que se eroga en el municipio. El que realmente trae divisas de fuera es el turismo.

El turismo de naturaleza es el futuro en el corto y mediano plazo en la capital de Chiapas. Solo falta que los jugadores del sector, los gobiernos y la sociedad en general, lo comprendan, para no andar descubriendo el hilo negro en cada trienio o sexenio…

ADEREZOS

-Que alguien meta en cintura a aerolíneas como Viva Aerobús, donde las aglomeraciones, aún en tiempos pandémicos son el pan nuestro de cada vuelo…

-Quién vigila a las tortillerías de Chiapas, donde, en general, el uso del cubrebocas y las medidas mínimas sanitarias no existen…

-De quién es responsabilidad que los famosos “tapetes sanitizantes”, ubicados a la entrada de los negocios, no se conviertan solamente en un adorno, en lugar de una real barrera preventiva…

Síganos en:

www.ensaladadegrillos.com