Héctor Estrada / Columna

En la Mira / Héctor Estrada 

*** En sólo tres meses, cinco autodefensas armadas en Chiapas

En sólo de tres meses se ha hecho público el surgimiento de cinco nuevos grupos armados de autodefensas en Chiapas. Son los municipios de Chenalhó, Pantelhó, Simojovel y Altamirano donde la situación se ha desbordado tras las elecciones del pasado 6 de junio, cuyos resultados confirmaron en el poder a familias de caciques violentos que durante años se han apoderado de los gobiernos municipales a punta de balas, compra de votos, complicidades políticas, asesinatos y extorsiones.

Lo que sucede en esos cuatro municipios, como en otros tantos más, es resultado de décadas enteras de sometimiento, abusos y corrupción, que se recrudeció durante el sexenio de Manuel Velasco Coello. Y es que, con tal de mantener el poder en las zonas indígenas de la entidad, el Partido Verde y sus aliados en Chiapas (PRD, PCHU y PMCH) empoderaron y armaron a los caciques locales, abriendo la puerta -en varios casos- a la irrupción del crimen organizado.

En Pantelhó fueron “Los Herrera” quienes, bajo el amparo de los gobiernos estatales pasados, se apoderaron del gobierno local, así como del tráfico de drogas y armas en la región. Apenas este martes fue anunciada la detención de Dayli de los Santos Herrera Gutiérrez, señalado como probable responsable del homicidio calificado del fiscal de Justicia Indígena de Chiapas, Gregorio Pérez Gómez, quien fuera ejecutado a tiros el pasado martes 10 de agosto por la noche al sur de San Cristóbal de las Casas.

Ahí las autodefensas, conocidas como “El Machete” y “Gente de la Selva”, mantienen en control de la cabecera municipal y persisten inamovibles a negociar el ingreso al municipio del nuevo alcalde, Raquel Trujillo, acusado de ser la última imposición de “Los Herrera” en el ayuntamiento, a quien además no le quedó de otra que tomar protesta frente a un notario público dentro de un hotel lejos de Pantelhó.

En Simojovel el problema que desató la insurrección tiene que ver con la familia Martínez Hernández. Se trata de una familia incrustada en el gobierno municipal que se ha turnado el ayuntamiento durante los últimos trienios bajo las siglas del PVEM. El nuevo grupo autodenominado «Fuerzas Armadas de Simojovel» denunció en semanas pasadas los nexos de dicha familia con casos de desvíos de recursos, abuso contra comunidades indígenas y nexos con el crimen organizado.

Gilberto Martínez Andrade, quien tomó protesta como presidente municipal el pasado 1 de octubre, es sucesor del cargo que el trienio pasado encabezó su propia esposa Viridiana Hernández Sánchez, acusada de múltiples irregularidades. La advertencia de las autodefensas contra la familia fue directa. Cualquier nueva incidencia de corrupción, abusos o represalias contra las comunidades desataría la violencia al interior del municipio.

En Altamirano las cosas no han sido tan distintas. Ahí es la familia Kanter quienes se han adueñado del gobierno municipal durante los últimos 20 años. Sin embargo, “la gota que derramó el vaso” fue la elección de Gabriela Roque Tipacamú, esposa del ahora ex presidente municipal Roberto Pinto Kanter. Fueron los propios pobladores quienes tomaron las instalaciones del ayuntamiento y bloquearon carreteras para impedir la toma de protesta, al tiempo que un grupo de autodefensas contra el mismo cacicazgo anunció su integración.

Según narra la periodista Ángeles Mariscal, Altamirano es uno de los cinco municipios que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) tomó en enero de 1994. Fue en enero de 1994 cuando también destacaron los opositores al movimiento zapatista y sus medidas reivindicativas, como la toma de ranchos y haciendas que estaban en posesión de latifundistas donde los indígenas trabajaban como peones acasillados.

Jorge Constantino Kanter fue uno de ellos. Encabezó a los hacendados de Altamirano, Comitán y Las Margaritas, en las marchas y protestas para exigir que el Ejército Mexicano entrara a la selva a combatir a los zapatistas. Constantino Kanter se hizo famoso por decir en voz alta: “vale más la vida de un pollo, que de la de un indígena”. No recuperaron sus ranchos ahora en poder de indígenas, pero la familia Kanter mantuvo el poder político en la región.

Armando Pinto Kanter ocupó la presidencia municipal de Altamirano en el periodo 2002-2004; Jorge Constantino Kanter la presidencia de Comitán entre 2005-2007. Heidi Pino Escobar, esposa de Armando Pinto Kanter, ocupó la presidencia de Altamirano entre 2007-2010; luego le dejó el cargo a su cuñado, Roberto Pinto Kanter. En 2015, la esposa de Roberto, Gabriela Roque Tipacamú, quedó en la presidencia; sin embargo, en esta ocasión fue impugnada por la relación marital directa con su antecesor, pero Roberto Pinto Kanter volvió a recuperar la presidencia en 2018.

La más reciente irrupción de un grupo de autodefensas durante los últimos tres meses en Chiapas se hizo pública este mismo 12 de octubre en Chenalhó. En un video que circuló en redes sociales el nuevo grupo de autodefensas dijo estar cansado de la violencia en la zona. Recordó que la situación comenzó en el año 2016 y señaló que, desde entonces, ha habido varias emboscadas en el municipio de Santa Martha. Puso como límite para obtener una solución este martes y exigió liberación dos personas que -dicen- están encarceladas injustamente.

Por eso muchas comunidades indígenas de Chiapas se han convertido en polvorines o territorios de batalla campal, con miles de desplazados. Los gobiernos municipales han sido secuestrados por la avaricia política y el crimen organizado, dejando de paso ayuntamientos saqueados y familias de caciques gobernantes enriquecidas de manera desproporcionada. Por eso hoy la situación es insostenible y requiere de intervenciones inteligentes que devuelvan la paz, pero sobre que, de una vez por todas, pongan fin a los narco-gobiernos en esos rincones de Chiapas… así las cosas.