Mario Caballero / Columna

Letras Desnudas / Mario Caballero

 *** Los ganones del fallo de la Corte

En un pleito legal, como en cualquier otra pelea, siempre habrá perdedores y ganadores. En el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la controversia de los límites territoriales entre Chiapas y Oaxaca, sin duda los hay. La pregunta no es quién perdió en esta disputa legal por la tenencia de la tierra, cuya respuesta es bastante clara. Lo mejor sería cuestionar quién o quiénes ganaron.

Algunos dirán que los chiapanecos perdieron, ya que tendrán que devolver a los oaxaqueños más de 160 mil hectáreas de la región de Los Chimalapas. Otros quizá digan que el gran ganador es el estado de Oaxaca, que recuperará esa enorme cantidad de terreno conformado por selva, bosque y bosque de maderas preciosas.

Empero, el asunto va mucho más allá de eso. Incluso es mucho más profundo de lo que Juan Sabines Guerrero reveló respecto a este tema el día de ayer, en la respuesta que dio para excusarse de las acusaciones en su contra que lo responsabilizan de ser el causante del conflicto y de que Chiapas haya perdido buena parte de su territorio. Pero como dice aquella vieja máxima latina: a disculpa no pedida, culpa manifiesta.

 UN POCO DE HISTORIA

Comenzaré por repetir lo que medio mundo ha dicho los últimos días y de lo que nadie está equivocado: Si Juan Sabines no hubiera cometido la barbaridad de crear un nuevo municipio en territorio oaxaqueño, nada de esto hubiera pasado y Chiapas pudo evitarse ser el hazmerreír de todo México.

Los Chimalapas es una región de 595 mil hectáreas ubicada en lo que se conoce como Sierra Atravesada, puesto que su extensión comprende los estados de Oaxaca, Tabasco y Chiapas. Y se conoce con ese nombre después de la conquista de los españoles.

Cuenta la leyenda que, en el año 1685, los indígenas zoques pagaron 25 mil pesos oro a la corona española por 360 leguas cuadradas para la gente de Santa María Chimalapa, en Oaxaca. El que entregó el pago fue Domingo Pintado, quien puso todo dentro de una jícara de morro. De ahí que se llame así a Los Chimalapas, que en lengua zoque significa “jícara de oro”.

Pero con leyenda o no, existen testimonios que fundamentan la propiedad de esos terrenos para los municipios oaxaqueños del istmo de Tehuantepec, Santa María y San Miguel Chimalapas. Ambas localidades tienen títulos de esas tierras con fechas del 24 de marzo de 1687, 15 de marzo de 1850 y 17 de septiembre de 1883.

Inclusive, en 1967 el presidente Gustavo Díaz Ordaz ratificó la propiedad de los pueblos zoques de Oaxaca sobre ese territorio, basándose en los títulos primordiales. En el convenio 169 de la OIT, suscrito por México, dichos títulos coloniales también fueron reconocidos como válidos.

Con todos esos antecedentes, títulos y resoluciones presidenciales, no hay manera de negar que las tierras de Los Chimalapas le pertenecen a Oaxaca. A pesar de ello, Juan Sabines Guerrero, siendo gobernador de Chiapas, invadió parte de ese territorio para constituir un municipio cuyo nombre ofende la memoria de uno de nuestros mayores próceres de la patria: Belisario Domínguez.

 ASÍ FUE

Retomando la respuesta que Sabines Guerrero hizo pública respecto a este tema, es evidente que trata (inútilmente) de excusarse de su clara responsabilidad y, de paso, endilgar las culpas a los gobiernos que le sucedieron.

En primer lugar, argumenta que lanzó la iniciativa para la creación de dicho municipio para ayudar a los pobres (¡ay ternurita!) y para evitar –según él- que esa y otras comunidades fueran sentenciadas a la pobreza extrema, a la tala clandestina y en la que se daba el tráfico de personas, de maderas, drogas, armas y otras cosas más.

También dice que esa localidad le pertenecía al municipio de Cintalapa, pero que en el conteo poblacional 2005 del Inegi aparecía con clave de Oaxaca. Por lo que acudió con el titular de esa institución para darle a conocer la problemática y ver una manera de resolverlo, pero finalmente nada se pudo hacer. Ese lugar siguió teniendo clave del estado oaxaqueño.

A pesar de ello, él decidió por sus pantalones crear el municipio y llamarlo Belisario Domínguez, que está asentado en 84 mil hectáreas del estado de Oaxaca (comprobado), y para ello contó con la complicidad de los entonces representantes del Congreso del Estado de Chiapas, a los que tenía comiendo de su mano. Así que no puede decir que la fundación de ese nuevo municipio fue legal.

En cuanto a las anteriores resoluciones de la Corte, que supuestamente declararon que Belisario Domínguez le pertenecía a Chiapas, hay muchos lados oscuros. Si no, ¿por qué los fallos fueron impugnados en varias ocasiones y vueltos a discusión en el máximo tribunal constitucional del país? Obvio, porque había claras irregularidades. Porque, a todo esto, hay que saber que cuando una sentencia de la SCJN es contundente, no hay vuelta atrás.

Además, si Sabines asegura que la fundación de este municipio era totalmente legal y justa, ¿por qué nadie del gobierno federal ni del de Oaxaca acudió cuando se puso la primera piedra de la presidencia municipal? Lógico, porque no era legal ni justo, sino un portentoso abuso de poder, ya que el hoy cónsul realizó este acto de inconstitucionalidad aun habiendo un acuerdo entre él, el exgobernador de Oaxaca, Gabino Cué, y el exsecretario de Gobernación, Alejandro Poiré, de garantizar la paz y la tranquilidad en esa región, mismo que él violó al construir edificios públicos del Gobierno de Chiapas en tierras legítimamente propiedad del estado vecino.

 ¿LOS GANONES?

Insisto: de no haber sido por el abuso de Juan Sabines todo esto no hubiera pasado. Por otro lado, increíble son los pretextos de que creó el municipio buscando ayudar a los pobres y combatir todos los delitos que ahí supuestamente sucedían. Sobre todo, cuando su gobierno provocó que 300 mil chiapanecos más pasaran a la pobreza.

Pero, ¿quiénes son los ganones? Definitivamente, no son los oaxaqueños sino el exgobernador de Oaxaca, José Murat, y su hijo Alejandro Murat, actual gobernador de esa entidad, personaje que interpuso la querella por la reclamación de esas tierras.

Se dice que en venganza contra Gabino Cué, José Murat instigó a Juan Sabines para que invadiera a nombre de Chiapas esas 84 mil hectáreas, pertenecientes a Oaxaca, donde se encuentra asentado el municipio Belisario Domínguez.

Los nexos entre Sabines y Pepe Murat fueron claros durante el sabinato. Murat, quien según destinó varios millones de pesos a la campaña de Juan Sabines a la gubernatura, fungió como uno de sus asesores políticos. Y a través de nueve empresas, entre ellas Muraza y Alzurio, supuestamente ligadas a Murat, se adjudicaron sin licitación obras en Chiapas por más de mil 800 millones de pesos durante los años 2009 y 2011.

Difícil saber si Murat utilizó a Juan Sabines para fabricar esta triquiñuela pensando en favorecer a su hijo en un futuro. Pero la verdad es que mientras Sabines terminó siendo un títere, un payaso, Pepe y Alejandro Murat son los que resultaron ganando. Porque este fallo de la Corte a favor de Oaxaca les traerá sin duda grandes dividendos políticos tanto en el estado como a nivel nacional. Al tiempo.

 @_MarioCaballero