Leonel Durante López / Columna

Cartelera Política / Leonel Durante López

* López sigue siendo un peligro para México

* Con la muerte de periodistas AMLO mata la democracia

El presidente López Obrador bautizó a los medios y a sus críticos como “prensa fifí”, como “prensa conservadora”, como “adversarios mediáticos” e incluso, osó comparar a los periodistas con “perros que muerden la mano de quien les quita el bozal”, pero que tiene en su soez vocabulario al menos una veintena de adjetivos.

Cierta ocasión, para variar en una de sus conferencias mañaneras, una periodista extranjera cuestionó al tabasqueño si se comprometía “hoy y aquí a utilizar un lenguaje que no estigmatice a los periodistas o al periodismo de este país; un lenguaje de respeto… Puede responder con un sí o no”.

Y la respuesta de López, fue otra mentira más como las más de 80 mil que ha dicho a ya en los cuatro años de gobierno.

Con el cinismo que le es característico, el remedo de presidente engañó a los periodistas extranjeros y nacionales que se encontraban en el Salón Tesorería del Palacio Nacional, al señalar que él nunca ha utilizado un lenguaje que estigmatice a los periodistas.

El ejercicio libre y seguro del periodismo en México es todavía un compromiso pendiente, una esperanza que López Obrador no ha convertido en realidad.

Al presidente le haría bien en reconocer que la prensa no es el enemigo a vencer, no es una tarea fácil, pues acabaría matando a la democracia, en tanto que la prensa hará bien en demostrarle que la voluntad crítica llegó al periodismo mexicano desde hace años y no se irá jamás, aunque le incomode.

López Obrador ha dicho lo que espera del periodismo: complicidad. Para el presidente, el periodista ideal deja de lado su voluntad

La prensa “buena” apuesta por el proyecto de transformación; es decir, por el propio López Obrador. La prensa “mala”, en la supuesta ceguera moral que con frecuencia le atribuye el presidente, se mantiene escéptica frente al poderoso y el alcance purificador de su proyecto.

“Tendenciosa", "injusta", "amarillista", y ahora un ¿quién es quién en noticias falsas?” son algunas de las expresiones que el presidente López Obrador ha lanzado a la prensa en sus cuatro años de gobierno.

Y aunque el mandatario asegura que no estigmatiza, expertos advierten que sí y que incluso agrava la violencia que sufren los periodistas y quienes ejercen su derecho a la libertad de expresión.

Si no existe la libertad de expresión, no existe el derecho a la libre manifestación de las ideas, y el derecho al acceso a la información, no puede existir la democracia. Van de la mano la democracia y el Estado de derecho.

Por lo anterior se puede asegurar que en lo que va del gobierno de López Obrador ya mató la verdad oficial y la democracia, por lo que sin dudarlo, López sigue siendo un peligro para México.

Los cárteles de la droga, lo aliados de López

Despreocupado, quitado de la pena, como si el país estuviera en calma, y a solo cuatro días que le practicaran un cateterismo cardiaco, el presidente López Obrador regresó al diamante de béisbol para practicar ese deporte, mientras en todo el país, la comunidad periodista realizaba actos de protesta, exigir justicia y un alto a la violencia y la impunidad por los recientes asesinatos de los periodistas Lourdes Maldonado, Margarito Martínez y José Luis Gamboa movilizaron al gremio para protestar este martes en al menos 27 estados.

A López pareciera que poco o nada le interesada la escalada de violencia desatada en todo el país, solo lo lamentó en su conferencia mañanera, condenó los hechos y se comprometió a lo que nunca cumplirá, dar con los responsables.

Lamentablemente, los comunicadores, más aquellos que critican las malas acciones del presidente, continuará en riesgo, porque sencillamente la relación de López Obrador con el crimen organizado es más fuerte, pues ellos le ayudaron con recursos para ganar la presidencia.

Hoy hagan lo que hagan los delincuentes, pues no pasa nada, ellos operan con toda impunidad, es una burla del presidente a quien poco o nada importó la pérdida de más vidas a manos de sus aliados; los cárteles de la droga.

En casi 38 meses del gobierno de López Obrador, en México han sido asesinados 53 periodistas.

Pero como si nada pasara, como si al presidente no le importara la vida de sus críticos, pues ningún caso ha sido resuelto a satisfacción de los familiares de las víctimas; y en ningún caso el tabasqueño cumplió su promesa de: “ni uno más”.

Por ello, para López Obrador, el mejor periodista es el periodista callado o el periodista muerto.

Y son los mayores cómplices del crimen de Estado contra los periodistas.

De ahí la estadística del terror, por lo que México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo y la administración de López Obrador parece no poder y no querer detener la violencia que aqueja al gremio.

La crisis es tan grande, que sólo en enero de 2022, tres periodistas han sido asesinados, situación que refleja la gravedad de la violencia contra los periodistas en México.

Finalmente, la responsabilidad es del presidente que hace nada ante las ejecuciones a periodistas, porque el de López es un gobierno que protege y solapa a los sicarios de periodistas, mientras que en todo el país los periodistas críticos son víctimas del mayor acoso oficial de la historia.

Por lo que con las muertes de periodistas AMLO mata la democracia, que desde 2018, año en que asumió la Presidencia de México, 56 comunicadores han sido asesinados y cuatro más se reportan como desaparecidos. ¡Ya Basta!

Del Montón

Cada vez que el presidente López Obrador quiere impresionar a sus seguidores, saca un pañuelo blanco, lo sacude y asegura que ya no hay corrupción, aunque les dé coraje a los conservas, ya se acabó porque el presidente no es corrupto y no tolera a los corruptos". Una mentira más del tabasqueño, pues mientras este festeja que ya se acabó la corrupción, el reporte Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), percibe a México, entre los países más corruptos del mundo. Igual que el 2020, México ocupó el lugar 124 de 180 naciones. Sostiene una calificación de 31 puntos, en una escala que va de cero a 100, donde 100 sería la mejor calificación posible. Igual que el 2020, México ocupó el lugar 124 de 180 naciones. Sostiene una calificación de 31 puntos, en una escala que va de cero a 100, donde 100 sería la mejor calificación posible. Con esta calificación, México se ubicó como el peor calificado de las 48 naciones pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); además, dentro de los países que componen el G20, fue el país 18 de 19, tan sólo arriba de Rusia que obtuvo 29 unidades para quedarse con la plaza 126. * * * Eso es todo por hoy, hasta mañana con más de lo mismo.

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