Angel Mario Ksheratto / Columna

¿Rebelión?

Fichero Político  / Ángel Mario Ksheratto

¿Cuántas horas durará el berrinche? Es esa la pregunta clave en la crisis que se desató en el PVEM local, tras tenerse noticias de la imposición centralista del candidato que habría de abanderar la coalición con el PRI. La rebelión estaba prevista desde que Roberto Albores Gleason, secuestró los disminuidos activos del Revolucionario Institucional e impuso “dirigentes” a modo, para competir, sin sobresaltos, por la gubernatura.
El trato era sencillo: ante los fracasos del PRI en las dos elecciones anteriores, en el 2012 ese partido decidió apoyar al candidato mejor posicionado, Manuel Velasco Coello, quien desde entonces, hizo el compromiso de ceder para la elección de éste año, a un aspirante surgido del tricolor; era el escalón que ese partido tenía para recuperar el poder en Chiapas.
No hubo ninguna condición en torno al candidato que debía postular el PRI habría de apoyar el Verde; se le apoyaría y punto, aun cuando tuvieran cartas fuertes y posibilidades reales de ganar, solos, la contienda.
Desde antes, había un pacto entre políticos de ambos partidos. Si el PRI postulaba a José Antonio Aguilar Bodegas, tendría el respaldo del PVEM; y Eduardo Ramírez Aguilar, podría hacerse a un lado y aceptar una candidatura al Senado de la República… O al revés, dependiendo el posicionamiento de cada uno.
Era clara la ruptura entre Ramírez Aguilar y Albores Gleason —oriundos de Comitán—, a pesar de fingir encuentros civilizados y acuerdos sustanciales; bajo la mesa, ambos se acusaron, incluso, de asesinatos y persecución de políticos locales, ocurridos en la región Fronteriza. Nunca hubo la menor intención de construir juntos, una alianza de cara al proceso electoral presente.
A la rivalidad personal de los líderes estatales de ambos partidos, se sumó el abandono, indiferencia e incapacidad de Albores Gleason para fortalecer a su organización política. Confió excesivamente en la promesa del gobernador Manuel Velasco, en el sentido que, una vez declarado candidato, las huestes del Verde, con todo y su estructura, se volcarían en su apoyo y le asegurarían un triunfo sin objeciones de ninguna naturaleza.
La falta de pericia, capacidad, carisma y compromiso, debilitaron internamente al senador Albores, lo que abrió todas las posibilidades a José Antonio Aguilar Bodegas, quien terminó renunciando a su partido, cuando la guerra sucia en su contra —promovida por gente cercana a Albores—, se intensificó y dejó al descubierto, burdas maniobras para dejarlo fuera del escenario.
¿Es real la rebelión? ¿Cumplirá objetivos reales? La historia de los remezones políticos en Chiapas, nos ha enseñado que éstos, son solo llamarada de tuzas. Alegrones de burro. Cierto es que un movimiento de esa naturaleza es necesario para obligar a las cúpulas del poder central a respetar la decisión autónoma de Chiapas, también es verdad que muchos de éstos, sirven solo para chantajear y sacar mejor raja que la pretendida.

LAS FALLIDAS IMPOSICIONES

Las imposiciones de candidatos en el PRI, le han generado tres descalabros históricos en la entidad. Es claro que la ausencia de métodos democráticos y el olvido de la militancia a la hora de elegir candidato, no han sido fórmulas ganadoras.
Cuando en el año 2000, impusieron a Sami David y provocaron la expulsión de Pablo Abner Salazar, ganó el segundo, cobijado por una alianza de varios partidos. En el 2006, la imposición fue a favor de José Antonio Aguilar Bodegas, dejando fuera a Juan Sabines Guerrero, quien le ganó al PRI, bajo las siglas del PRD. En el 2012, vencidos, los priistas cedieron el espacio al verdista Manuel Velasco y recuperó parte del poder.
Si seguimos esa lógica, es muy probable que estemos frente a un escenario similar a los anteriores, con una variante: la dependencia del candidato que el debilitado Frente por Chiapas, elija en los próximos días. Si persiste la rebelión de los Verdes, tendría, Eduardo Ramírez, como única alternativa, probar suerte en ese Frente donde está muy fuerte, Aguilar Bodegas.
En ese contexto, surge otra pregunta clave: ¿Quién está detrás de la insurrección? Manuel Velasco, tenía serios compromisos con el PRI, independientemente de quién habría de ser el impuesto. De ser él quien mece la cuna, estaría incurriendo en una traición; de no serlo, habrá perdido el control de su propio partido, lo que tarde o temprano, derivará en acciones que dificultarán su retiro de la gubernatura en calma y sin investigaciones posteriores.
En cualquiera de las dos situaciones, es claro que el jefe político del PVEM, no tejió fino, ni a favor de sus aliados, ni a favor de sus consentidos. Pretendió manejar todos los hilos al interior de los partidos políticos, pero fracasó a la hora de tomar la decisión trascendental de dejar un sucesor que le garantice impunidad. Nadie, de ahora en adelante, le ofrece un futuro sin persecución judicial y sin investigaciones por la crisis financiera en que dejará al estado.
La previsión es que para blindar su futuro inmediato, intervenga y logre una negociación satisfactoria para el PRI, ante quien perdió toda credibilidad; es de todos sabido que José Antonio Meade, nunca fue candidato de Velasco Coello. Si éste ganare la presidencia, veremos a un exgobernador chiapaneco a salto de mata. Si ganare AMLO, tendría una rendija de escape, si acá, quedare Rutilio Escandón. Terrible panorama…

TARJETERO

*En el incierto panorama, el único que parece tener todo a su favor, es Enoc Hernández; tiene partido propio, ha recorrido el estado, formó una estructura de base envidiable y tiene el compadrazgo con el gobernador. Enoc, jura y asegura que será candidato de su partido, aun si Manuel le pidiera el espacio para otra persona. Porque al final de cuentas, el verdadero dueño de la franquicia, es Velasco Coello. No podríamos decir que es el caballo negro, pero sí, el que, sin arriesgar tanto, tiene seguro un lugar en las boletas, por lo menos, hasta éste domingo, 21 de enero. Mañana, quién sabe si todavía tenga esa posibilidad. Lo cierto es que es un fuerte aspirante, con todo y lo que se ha dicho de él. *Ocurrió uno de tantos lamentables feminicidios y se desató el escándalo, la protesta y la exigencia; la autoridad competente, se apresuró a descubrir a los presuntos criminales. La celeridad llamo la atención y sigue siendo el centro de la atención pública, toda vez que han surgido versiones diferentes a las oficiales, que involucran al más cercano familiar de una funcionaria federal y anterior funcionaria de gobierno del Estado. Y, nos dicen, viene un escándalo superior, que hará que caigan algunas cabezas importantes. A ver en qué termina el asunto. *La disyuntiva de los verdes renunciantes es si se visten de amarillo, morado o cualquier otro color que les permita mantenerse en la teta presupuestal. *Si el PVEM ya decidió irse y se rompe la alianza de manera definitiva con el PRI y éste a su vez ya impuso a Albores Gleason, ¿a dónde irá el senador Melgar Bravo? MORENA, con quien coqueteó, ya tiene a Rutilio. Todo un desmadre el proceso electoral.*Y se vino la ola de renuncias de alcaldes del Verde; era de esperarse. Con ello, ese partido, se queda sin activos, puesto que Chiapas, era el único estado donde tenía presencia. Y todo, por un triste plato de lentejas. Así son los políticos. *Luego nos leemos.

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