Mario Caballero / Columna

Letras Desnudas / Mario Caballero

*** Charlatán

La Real Academia de la Lengua Española proporciona al menos cuatro acepciones de charlatán. Una de ellas lo define como embaucador.
La política está llena de charlatanes. Si la facilidad de palabra y el don de convencimiento son dos herramientas indispensables en todo aquel o aquella que se dedica al arte de gobernar, también las utiliza para distraer, ilusionar, engañar y sacar ventaja.
No suelo soltar epítetos así nomás, pero lo que ocurrió durante una entrevista el miércoles pasado no permiten ver al presidente municipal Carlos Morales Vázquez como un político íntegro. No. Cada respuesta que dio son propias de un charlatán. De un político que busca engrandecerse a sí mismo a través del embuste y la teatralización de las palabras. Son las de un gobernante que pretende esconder su incompetencia culpando al pasado. Autojustificarse ante el pueblo que después de seis meses de haber asumido el cargo no puede darle justicia social.
El confesionario de Figueroa es un programa que se transmite por redes sociales y es conducido por Javier Figueroa Niño, un periodista de mucho respeto con una exitosa trayectoria en los medios de comunicación. Empezó preguntándole el porqué del intento de aplicar el 2% al consumo de la energía eléctrica.
Esto fue lo que contestó Morales: “El alumbrado público significa seguridad para los ciudadanos, significa bienestar para la ciudadanía. El 2% iría, si éste se hubiese implementado, en el recibo de energía eléctrica como una colaboración, como un apoyo de la ciudadanía para que mejoremos el alumbrado público de la ciudad.
“Con eso nosotros pretendíamos hacer compromisos de aquí al mes de enero, de 10 a 15 mil luminarias que pudiéramos haber instalado con esta contribución. Pero (este) quiere ser un gobierno sensible a la población. Si esto no es posible por el rechazo ciudadano, pues acatamos el sentir ciudadano. Nosotros no vamos a imponer absolutamente nada”.
Como bien se sabe Carlos Morales se vio obligado a renunciar a la iniciativa, pero no porque haya escuchado el sentir de los tuxtlecos, sino por los argumentos legales que se lo impedían. En 2013, la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucional incrementar un impuesto al consumo de energía eléctrica por los gobiernos municipales. Detalló que eso era un abuso ya que se estaba tomando una facultad que sólo le pertenece al gobierno federal.
Otro de sus comentarios fue: “Quiero decirles a los ciudadanos que estamos haciendo un gobierno que tiene principios, que respetamos las leyes, que no vamos a hacer lo que tanto daño le hizo a la población: la corrupción que se ha generado en los gobiernos. Nosotros estamos cuidando muy bien el ejercicio del gasto público, justificándolo debidamente”.
¿A cuáles principios se refiere el alcalde? ¿Honestidad? ¿Responsabilidad? ¿Compromiso social acaso? Nada de eso hay en su gestión.
No es honesto ni consigo mismo. No es un hombre de palabra. Prometió en campaña remediar el problema que ha causado la empresa Proactiva y lo primero que hizo fue renegociar el contrato sin ninguna consecuencia legal para ese consorcio que es culpable de un daño ecológico irreparable. El mal manejo que ha tenido sobre el vertedero de basura contaminó los afluentes del ejido Emiliano Zapata, en Tuxtla, y por ello han muerto 21 personas desde 2006, entre ellos nueve niños, todos por cáncer.
El caso está documentado, y Carlos Morales no ha hecho nada a pesar de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, máxima autoridad jurisdiccional en el continente en protección a derechos humanos, emitió una medida cautelar a favor de los habitantes del ejido y expone en el documento que “se encuentran en una situación de gravedad y urgencia”.
¿Cómo se atreve pues a afirmar que tiene un gobierno de principios si es indolente ante la muerte de sus gobernados y condescendiente con la empresa que, a la vez de cobrar una importante suma de dinero al Ayuntamiento por un servicio mediocre, es responsable de esas muertes?
¿Cómo se atreve a decir que tiene principios si Héctor Montesinos Cano, activista y propietario del predio conocido como San Martín Mujular, que ha sido fuertemente contaminado por Proactiva, dijo que tuvo que huir del estado por las veladas amenazas que el alcalde había hecho sobre él y su familia?
A los cuarenta minutos de la entrevista, dijo: “¿Qué ha sucedido estos seis meses? El relleno sanitario está operando de mejor manera, apegado a las normas que establece SEMARNAT”. Contrario a exigir justicia por los daños de esa empresa, la defiende.
El periodista le preguntó: ¿Hay aviadores en el Ayuntamiento? La respuesta de Morales Vázquez era obvia: No.
Sin embargo, se dice que en el área de Comunicación Social hay una empleada con un sueldo de más de 30 mil pesos mensuales que nunca llega a trabajar, pero que cobra su quincena religiosamente.
Además, dice el edil que no va a tolerar la corrupción y el nepotismo, pero en la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal hay una mujer de nombre Liliana “N”, esposa del director de la Academia de Seguridad Pública del Estado, que gana más de 7 mil pesos quincenales sin trabajar. Los empleados de la dependencia dicen que sólo llega los días de firma de la nómina.
En el departamento de Recursos Materiales, de la misma Secretaría, la joven Ibzayana Stephani “N”, hija de la titular de Recursos Humanos, Sandra Julissa “N”, llega a trabajar nada más los sábados en un horario de 8 a 13 horas, pero tiene categoría de Oficial Especializado “C”, con un sueldo de 7 mil 690 pesos quincenales. Sus familiares firman su asistencia como si ella se presentara a laborar todos los días.
¿Dónde está el combate a la corrupción? ¿Dónde los principios? Si Carlos Morales también solapa a Ramón Julio César Vázquez del Carpio, coordinador administrativo de la SSPyTM, señalado de ser un acosador sexual.
En cuanto el caso SMAPA, dijo: “Se están realizado auditorías y seguramente surgirán algunas sanciones del orden administrativo. SMAPA se ha estado regularizando, hemos estado avanzando. Afortunadamente los ingresos han incrementado y con eso hemos estado mejorando el servicio”.
Qué se vengan realizando todo ese tipo de labores en aras de acrecentar el servicio, me parece indiscutible. Empero, a decir de los rumores, SMAPA sigue siendo una caja chica y una dependencia ineficiente.
A lo largo de los años ese organismo ha servido para enriquecer a cada alcalde en turno, funcionarios y utilizarla como una agencia de colocaciones donde desfilan las amantes, la familia política y hasta los entenados. Hoy, la corrupción persiste en el área comercial de la institución. Lo que empeora el escenario es que el director, René León Farrera, está bajo la sospecha de cobrar moches en las obras.
Sobre el sabinista pesan denuncias de prepotencia, ineptitud, acoso laboral y los trabajadores señalan que se encuentra en una abierta campaña política con miras a las elecciones de 2021. Para financiarla otorga facilidades a los constructores fraccionadores para la ejecución de obras. A otros se las condiciona a cambio de que sean los propios empresarios los que desembolsen la inversión durante los primeros dos meses, tiempo en el que León Farrera jinetea el dinero.
Los recursos que obtiene a través de esas prácticas ilegales son para su uso personal y fines políticos. Y las obras que tanto presume son de administraciones pasadas y no pierde oportunidad para rendirle pleitesía a su amo, Juan Sabines Guerrero, de quien fue su colaborador.

PARA EL COLMO
En cuanto al tema de la inseguridad, comentó que su gobierno ha reducido los delitos, pero en realidad los asaltos bancarios, a cuentahabientes, los robos a casa habitación y comercios continúan y cada día son más las colonias que están tomando el problema por su cuenta.
Una de sus respuestas finales fue: “Vamos a mejorar esta administración. Vamos a darle transparencia al uso de los recursos públicos, actuar con honestidad y siempre buscando el bien común”.
Como los grandes maestros del embuste, Carlos Morales reta a los tuxtlecos a confiar en él y a creer en Tuxtla como una sociedad del futuro, que existe nada más en su mente.
Sin duda, hay que desarrollar el sentido crítico que nos alerta cuando nos manipulan. Sobre todo, hay que recuperar la capacidad de diferenciar entre líderes decentes y los charlatanes que nos mienten impunemente. ¡Chao!

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