Angel Mario Ksheratto / Columna

Artículo Único / Angel Mario Ksheratto

*** “¡Infórmese!”

Con los últimos acontecimientos entre México y Estados Unidos, se han desatado auténticas jaurías cibernéticas de defensores de los lamentables resultados de una negociación que nunca debió existir. Puede ser que tengan razón en dos cuestiones: primero, porque siguen creyendo en la bonhomía de un discurso que atrae, pero no convence por las consecuencias que está dejando, y segundo, porque el hartazgo de políticas fallidas del pasado inmediato, obnubila la capacidad de entendimiento de una situación compleja, pero no imposible de resolver.

Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Cámara de Diputados —constituido, en una semana, en la única voz sensata, vigorosa e independiente contra las ofensas del presidente Donald Trump y la sumisión del gobierno mexicano—, dio la receta para bajar de la nube a la que fueron llevados por un soñador que se niega a voltear hacia la realidad del país: “¡Infórmese!”. 

La desinformación —o lo peor: la información manipulada para hacer creer que todo en el país va viento en popa— se ha convertido en el instrumento oficial para negar que se ha caído, torpemente, en el juego del presidente estadounidense y ocultar que se están cumpliendo los caprichos de aquel que ha encontrado al perfecto “payaso de las cachetadas”, en su ambición por mantenerse por cuatro años más en la Casa Blanca. 

No es la primera vez que México es presa de los intereses estadounidenses, ni es el único país latinoamericano que se arrodilla frente a la todopoderoso nación norteña; la historia está plagada de intervenciones e invasiones. Y han sido pocos, los estadistas de la región que se han atrevido a levantar la voz a los agresores. Unos por convicción y otros, por mera pedantería, prejuicios ideológicos o por pendencieros. 

La ola de desinformación que arrastra a los defensores de lo imposible, es quizá, lo más catastrófico dentro de la crisis; porque se ha llegado a creer y apoyar incluso, posturas encontradas de la misma fuente. 

Veamos un ejemplo: los mismos que aplauden la llegada de la Guardia Nacional para contener el creciente flujo migratorio, son los que celebran el acendrado discurso presidencial mediante el cual, abre las puertas a los migrantes y les ofrece casa, dinero, salud, empleo… Para justificar la militarización fronteriza y el uso de la fuerza, alegan —promotores y defensores— hartazgo por la presencia de miles de ciudadanos de otros países, a quienes culpan del clima de violencia e inseguridad en la zona. Pero al mismo tiempo, ponderan el hecho que México, sea el refractario de Estados Unidos en materia migratoria y se convierta en el tercer país seguro. 

El “¡infórmese”! de Muñoz Ledo, es más que oportuno. Hemos visto con pena y azoro, posturas legislativas verdaderamente ridículas y de la fanaticada, expresiones tan rupestres y desgarbadas, que nos hace creer que lejos de avanzar hacia el utópico “primer mundo”, —y mucho más lejos de un país gobernado por un grupo de genuinos progresistas—, estamos siendo arrastrados al oscurantismo y la barbarie. 

En un país de libertades como se pretende, cierto es que todos tienen derecho a opinar; de defender sus ideales y sus sueños. Pero nadie tiene derecho a engañar, simular, mentir. Y mucho menos si se tiene una responsabilidad constitucional. Desde ahí, el comportamiento oficial debe ser mondo y no perverso y sucio, puesto que no se trata de simples negocios comerciales, sino de la vida de miles de hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos y ancianas que buscan, por lo menos, ponerse a salvo de la violencia y el hambre.

Si López, Sánchez, Cordero, Ebrard, Batres, Encinas, Garduño, Monreal, Padierna y sus fanáticos desean estar al servicio de Donald Trump, recomendable es que renuncien al cargo y busquen empleo en aquel país; no tienen derecho a manchar a México con políticas entreguistas y violatorias al Derecho Internacional y los derechos humanos de miles de personas en condiciones vulnerables.

En descargo suyo, digamos que les asiste la razón cuando argumentan que la migración debe ser legal y ordenada; totalmente de acuerdo. Para lograrlo, menester es que las políticas públicas para ese cometido, se diseñen en los países directamente afectados y se consulte con expertos en la materia y no que sean éstas, directrices de un hombre que ha vivido siempre en la extrema opulencia. Lo contrario sería ir en contra de los apaleados postulados que los llevaron al poder. 

Transitorio

Nos cuentan que personal de SEICSA S.A., empresa de seguridad privada con contrato de servicios para el INM, hace labores de revisión y cateo de vehículos y personas en el puesto de control migratorio entre Las Rosas y Comitán. El marco legal de dicha empresa y las leyes y protocolos de seguridad nacional, no contemplan la participación de particulares en la detención de migrantes indocumentados y menos, la retención ilegal de ciudadanos mexicanos. Alguien debe explicar esa gravísima situación. Lo peor, dicen usuarios de esa vía, el trato de los elementos de seguridad privada, es déspota, amenazante y sin el menor respeto a los derechos humanos. 

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