Mario Caballero / Columna

Letras Desnudas / Mario Caballero

*** El suegro incómodo

Si algo se le debe a Javier Duarte es habernos ventilado lo que sucede sistemáticamente en muchos gobiernos estatales de nuestro país. Pero su caso fue en extremo delirante. Su gobierno fue un llamado a la rapiña. Se enriqueció y enriqueció a los quiso. Ejerció el poder sin ningún control, endeudó a su estado y todos, funcionarios y familiares, sin ninguna excepción, desviaron fondos públicos.

Hace unos días, se conoció otro de los cómplices de su intrincada red de corrupción: Eduardo Sánchez Macías, dueño del periódico Heraldo de Veracruz, quien hasta hace poco juraba ser primo de Karime Macías, esposa del exgobernador de Veracruz. Fue detenido la noche del 25 de noviembre por el delito de fraude específico por simulación. Más claramente, por el fraude de 30 millones de pesos de servicios publicitarios que no comprobó.

Sánchez Macías es originario de Chiapas, y durante el gobierno de Duarte llegó a cobrar 230 millones de pesos por publicidad oficial. Tiene negocios en Veracruz, Coatzacoalcos, Xalapa, Tuxpan y Martínez de la Torre. Siendo diputado en la LXIII legislatura de Veracruz, obtuvo contratos de publicidad del Congreso para sus empresas.

Hoy niega tener parentesco con Karime Macías. Y a pesar de las pruebas en su contra fue liberado a los pocos minutos de haber pisado la cárcel. Se habla de un probable tráfico de influencias.

La detención de Eduardo Sánchez proviene de una investigación que inició hace algunos años la PGR contra 69 personas vinculadas a Javier Duarte. Pero todo apunta a que el Capo di tutti capi (en italiano Jefe de jefes) es Antonio Macías Yazegey, suegro del exgobernador, al que un columnista de Coatzacoalcos describe de la siguiente manera:

“Rodeado de guaruras, el arma oculta, el empresario Jesús Antonio Macías Yazegey es sheriff de causas ajenas; palabra de ley, suplantador de jueces y dueño virtual del sur de Veracruz. Montado en su habitual prepotencia, el suegro incómodo del gobernador Javier Duarte de Ochoa va por la vida sembrando intimidación y miedo, arbitrariedad y abuso. Gesto de señor feudal, lenguaje tajante y ríspido, atropella no sólo con sus palabras sino con sus acciones”.

TONY MACÍAS

Antonio Macías Yazegey, mayormente conocido como Tony Macías, es el siguiente personaje en la mira de las autoridades federales por presunto desvío de recursos públicos.

Es oriundo del municipio de Villaflores, pero desde muy joven radicó en la ciudad de Coatzacoalcos y fue cercano a funcionarios del gobierno de Veracruz y luego accionista de la empresa familiar de artículos fotográficos de su esposa María Virginia Yazmín Tubilla Latayf, de quien se dice también está implicada en las empresas fantasma que utilizó Duarte para defraudar las finanzas del estado.

Macías Yazegey dice ser un “hombre de respeto” y un “empresario reconocido”. Pero quienes conocen su historia saben que siempre fue un empresario mediocre y un peor ser humano. Un oportunista. Un inmoral, cuya riqueza tiene orígenes ilícitos.

Su fortuna consiste en un buen número de negocios, propiedades en Estados Unidos, residencias en playas turísticas, autos de lujo, cuentas bancarias millonarias y un rancho en el Estado de México con caballerizas, hospital para caballos, picadero, viviendas y dos helipuertos. Una fortuna que, inocultablemente, logró en menos de una década al amparo del poder.

Fidel Herrera, el ex mandatario de Veracruz responsable del aumento de la deuda pública estatal, de la expansión del crimen organizado y de diversos actos de corrupción, es su compadre. Y éste, en 2007, le cedió de manera ilegal 60 hectáreas de terreno de la reserva Duport Ostión, en Coatzacoalcos, además de 328 millones de pesos del erario público para que Tony Macías pusiera en marcha el proyecto Parque Tecnológico Puerto México. En ese entonces Javier Duarte era subsecretario y luego secretario de Finanzas.

En esos terrenos se alzan naves industriales, y algunas empresas que fueron traídas por las gestiones y sociedades del chiapaneco han sido equipadas con drenaje, alumbrado y gozan de todos los servicios municipales, con lo que su costo se ha incrementado notoriamente. Y con el apoyo de la Secretaría de Obras Públicas, en la administración de Javier Duarte, se construyeron carreteras internas y demás infraestructura para apuntalar la majestuosidad de lo que hoy es el proyecto industrial privado de Tony Macías. He aquí un negocio producto de la corrupción y el nepotismo.

Las investigaciones sobre el caso Duarte, en distintas ocasiones, han apuntado a la participación directa de Macías Yazegey en diversos negocios, como los que tuvo en la Comisión Municipal de Agua Potable y Saneamiento de Xalapa. Se dice que él ponía y quitaba personas, asignaba directamente los contratos de obra y luego exigía a los constructores una parte de sus ganancias. Al mismo tiempo, contaba con una amplia red de aviadores que, en algunos casos, cobraban hasta 100 mil pesos a la quincena. Se estima que en los primeros seis meses de 2016 la CMAS aportó 30 millones de pesos para sostener a los aviadores de Tony Macías.

Otras investigaciones reportan que, en complicidad con el ex titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario de Veracruz, Manuel Martínez de León, Macías desvió cientos de millones de pesos para beneficio de sus amigos y en asuntos ajenos al tema agropecuario. Por ejemplo, en noviembre de 2015 se documentó que había desviado 283 millones de pesos que eran recursos destinados a los productores de café.

Tony Macías ha enfrentado muchas veces las acusaciones de enriquecimiento ilícito. Una de esas quiso justificar su riqueza, sus propiedades y negocios, alegando haber ganado el premio mayor de la Lotería Nacional el 31 de diciembre de 2009, justamente cuando era parte del equipo de Fidel Herrera Beltrán. Pero no hay la menor duda que entre el 2010 y 2016 sus negocios vieron la prosperidad, mientras su hija Karime era primera dama en el Gobierno de Veracruz.

Durante ese periodo, el villaflorense era anfitrión de grandes bacanales, viajaba a bordo de una suburban blanca y siempre era resguardado por diez guaruras que iban en otras dos lujosas camionetas. Esa práctica no era extraña, pues ya desde los tiempos del exgobernador Juan Sabines Guerrero se hacía acompañar por esbirros armados hasta los dientes.

El 4 de febrero de 2017, elementos de la Agencia de Investigación Criminal catearon el rancho San Antonio, en Chiapas, propiedad de Tony Macías, estaban buscando a Javier Duarte que se había dado a la fuga. Y en la casa principal localizaron 54 mil dólares en efectivo, equipos de cómputo y de radio comunicación.

CÁRCEL: LA EXIGENCIA

Don Tony Macías, como gusta que lo llamen, no es ese hombre honesto e íntegro que dice ser, sino un monstruo que supo enriquecer a su parentela y a sí mismo con todo tipo de contratos, concesiones, obras fantasmas, burdas sobrefacturaciones y refinadas ingenierías financieras. También fue uno de los principales manejadores de las empresas fantasma de Duarte y con las que hasta Juan Sabines desvió recursos de los chiapanecos.

Ya es hora que los reflectores de la justicia caigan sobre el suegro incómodo, igual que en aquel lejano 7 de febrero de 1993, cuando fue encarcelado por la Procuraduría General de Justicia del Estado por cometer un fraude contra Banamex. ¡Chao!

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