José Luis Castillejos Ambrocio / Opinión

México letal / José Luis Castillejos Ambrocio

Lasillarota.com

México es hoy el país más letal para las mujeres. Cada 150 minutos una mujer es masacrada a golpes sin que la conciencia nacional se pronuncie contra este nefasto fenómeno.

Pocas son las voces que se alzan para frenar el feminicidio que en 2019 cobró la vida de casi tres mil mexicanas. El gobierno considera que sí se atienden las denuncias, pero no realiza intensas campañas que disuadan esta práctica.

Este 14 de Febrero más que regalar peluchitos, flores, cenas románticas, se debe reflexionar sobre el real sentido del amor y del respeto.

No más violencia contra las mujeres. De nada sirve que se les revienten cohetes en esta fecha si los 364 días restantes serán un calvario en la relación.

La triste radiografía nos lleva a reflexionar sobre qué es lo que estamos haciendo mal como sociedad. En qué estamos fallando, qué no estamos haciendo bien.

Casi 3 mil mujeres fueron asesinadas en México en 2019 de los cuales solo 726 se investigan como feminicidios, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) detalla en un informe que solo un 25.6 por ciento son investigados como feminicidios y los restantes 2,107 asesinatos son considerados por las autoridades como homicidios dolosos.

De acuerdo con las investigaciones, los estados con mayor número de feminicidios son: Veracruz (140 casos); Estado de México (81 casos); Nuevo León (53 casos); Puebla (45 casos), y Ciudad de México (40 casos). También figuran Monterrey, Culiacán, Ciudad Juárez, Xalapa y Guadalajara, Coahuila, Estado de México, Quintana Roo y San Luis Potosí).

El panorama es sombrío para las mujeres que son víctimas constantes de los celos por parte de sus parejas.

Las investigaciones en torno a este fenómeno establecen que lamayoría de las mujeres casadas o con novio han sufrido algún tipo de violencia machista.

Una encuesta de el Instituto Nacional de Estadística revela que más de 12 millones de mujeres soportan el terror al interior de sus casas, y en la intimidad de su relación. Pero, una de las cifras más alarmantes es que alrededor de ocho millones han sido asfixiadas, cortadas, quemadas, y han reconocido padecer depresión.

Oros cuatro millones de mujeres a las que han intentado asesinar o ellas han reconocido plantearse el suicidio como vía de escape frente a la violencia que sufren por parte de su pareja.

Las violencia contra la mujer -especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual- constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres.

En un estudio multipaís de la OMS, el 15%-71% de las mujeres de 15 a 49 años refirieron haber sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida.

Estas formas de violencia pueden dar lugar a problemas de salud física, mental, sexual y reproductiva y otros problemas de salud, y aumentar la vulnerabilidad al VIH.

Entre los factores de riesgo de comisión de actos violentos cabe citar un bajo nivel de instrucción, el hecho de haber sufrido maltrato infantil o haber presenciado escenas de violencia en la familia, el uso nocivo del alcohol, actitudes de aceptación de la violencia y las desigualdades de género.

En entornos de ingresos altos, hay ciertos indicios de la eficacia de los programas escolares de prevención de la violencia de pareja (o violencia en el noviazgo) entre los jóvenes.

En los entornos de ingresos bajos, aparecen como prometedoras otras estrategias de prevención primaria, como la microfinanciación unida a la formación en igualdad de género y las iniciativas comunitarias dirigidas contra la desigualdad de género o tendentes a mejorar la comunicación y las aptitudes para las relaciones interpersonales.

Las situaciones de conflicto, posconflicto y desplazamiento pueden agravar la violencia y dar lugar a nuevas formas de violencia contra las mujeres.

La ONU establece que la violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más graves, extendida, arraigada y tolerada en el mundo.

Esta violencia es tanto causa como consecuencia de la desigualdad y de la discriminación de género.

Urge, en este contexto, fortalecer las sanciones contra los feminicidas y darle mayor apoyo a las mujeres al tiempo de lanzar las alertas de género.

Mientras el gobierno pretenda seguir ocultando este fenómeno continuaremos leyendo crímenes que laceran la conciencia nacional.

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