Sr. López / Columna

La Feria / Sr. López

*** ¡Rifa de aeropuerto!

La prima Montse (Montserrat, obvio), era guapa estándar, transmisión manual, cuatro cilindros… y muy frívola. En Toluca la conoció un incauto que se enamoró (o algo parecido), y acabó en el altar diciendo: -Sí, padre –pobre muchacho. Llevaban menos de dos años de casados cuando reventó el escándalo: la dejó el marido (antaño era escándalo, ogaño es comentario ligero de sobremesa). ¿Razón?, que Montse usaba el dinero del ‘gasto’ para comprar muchas tonterías y cuando no les cortaban la luz, no había comida en la casa, no pagaba la renta… su marido decidió darle diario lo justo para el mercado y él pagaba lo demás, pero la Montse descubrió las compras a crédito y cuando empezaron a llegar señores de mala facha a embargarlos, su marido tomó la sabia decisión contable de divorciarse. Se tardó.

 Imagine una junta anual de accionistas de una empresa grande en la que su Presidente presente un informe que en ‘egresos’ incluya: ‘Compra billetes de la Lotería Nacional, Sorteo Especial 15 de septiembre de 2020: 20 millones de pesos (ó 200)’. Imagine qué le pasa al baboso ése: lo medio matan los accionistas, Hacienda no le acepta el gasto, acaba en la cárcel.

 Alguien de su equipo tiene que explicarle al Presidente que no es así como capta ingresos el Estado. O él tiene que decirle a las claras a los empresarios, que espera le entren a comprar cachitos de la Lotería con su dinero de ellos, lo que es como un impuesto extra, porque el dinero personal de los empresarios, es el resultado de sus utilidades después de ponerse a mano con Hacienda, el IMSS, el Infonavit y todas las demás obligaciones fiscales federales, estatales y municipales.

 Pero la intención es buena, puede decir una buena persona de gran corazón y sí, la intención es buena: comprar equipos médicos para hospitales públicos, pero entonces, otra persona de duro corazón, podría decir que un sorteo de la Lotería no es la mejor manera de hacerlo: bien puede nuestro Presidente pedir a los empresarios que donen dinero para un fondo especial, que gastará en eso, a cambio de nada, cero, ni un quinto, nada de ‘premios’ de 20 millones a cien afortunados, de modo que los 2 mil millones recuperados para el Infonavit que indebidamente la Fiscalía General de la República, entregó al Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, crezcan con sus donaciones y se compre más equipo o hasta medicamentos, aunque, claro, luego habrá de verse qué se hace con el dinero ya destinado a esos fines en el Presupuesto de Egresos de la Federación… ¡ah! y si no hacen eso, y si siguen con el plan presidencial, hay que reformar la ley del Instituto Robin Hood, porque no es legal que use el dinero para cubrir el importe de premios de la Lotería Nacional. No hay ley que permita rifar dinero del erario (y del Infonavit, menos, que ni es del gobierno).

 En plan serio, sin ironía ni ganas de molestar a nadie: son muy irresponsables los que estando cerca del Presidente, siendo sus asesores en cosas jurídicas, no le advierten del peligro real a que se expone, al incurrir en conductas ilegales que pueden representar un verdadero quebradero de cabeza una vez terminado el sexenio, aunque, claro, los que van a quedar con la cuello en el tajo del verdugo son otros, por lo pronto el Fiscal General y el titular del Instituto para Rifar al Pueblo lo Recuperado.

 No tiene que decirlo… nada pasará, es México, harán su sorteo, sanseacabó y ¡santas pascuas!… pero no es correcto.

 Último comentario sobre la rifa presidencial (lo jura este menda): ¿cómo le hacemos los del peladaje para enterarnos quién se llevó los 20 millones de cada uno de los cien números ganadores?… va a ser muy penoso que algún afortunado empresario firme contratos de ventas o servicios con el gobierno federal, después de ganar el sorteo o que se suspenda una auditoría que tenga en curso de parte del SAT (y más penoso va a ser al revés: que a ese generoso empresario le caiga una auditoría de Hacienda, sin tomar en cuenta su desprendimiento, su apoyo al plan de la lotería presidencial)… ¿o será por eso que en la Carta Compromiso de la cena en Palacio Nacional -tamalitos de chipilín y chocolate… mmm…. ¡suculento!-, se aclara en letra chiquita que los datos de cada comprador serán secretos? (dice literalmente: “Es responsabilidad de la presidencia de la República el resguardo de los datos personales obtenidos, los cuales serán utilizados única y exclusivamente para fines informativos”… o sea: nadie raja, éntrele).

 Despachado el enojoso asunto de la cena en Palacio del pasado 12 de febrero, recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte, que ese mismo día la noticia en la prensa nacional que pasó desapercibida, fue que según una empresa australiana, la de mayor prestigio mundial en inteligencia de mercado para la industria aeronáutica y de viajes, la CAPA (Centre for Aviation), el costo de los proyectos aeroportuarios de la 4T suman a agosto pasado, ¡13,700 millones de dólares! (mdd), 700 millones de dólares más que haber terminado el aeropuerto en Texcoco. No se habló de eso, no se negó, no se desmintió… la rifa, la rifa, memes y memes de una cosa tan menor (130 mdd)…

 Según el reporte de CAPA, el aeropuerto en Santa Lucía ronda los 4,700 mdd, a los que se deben sumar los 9 mil mdd de pago de deuda e indemnizaciones por cancelar el de Texcoco… y que puede seguir subiendo, porque (cito la nota del Reforma):

 “El costo de la construcción se anunció en aproximadamente mil millones de dólares en 2018. Luego subió a 3 mil 600 millones de dólares en febrero de 2019, y aumentó aún más para llegar a los 4 mil 700 millones de dólares en agosto de 2019. En un año se incrementó casi cinco veces la estimación original”… y comenta en mal plan la CAPA que ya no pueden actualizar los datos porque nuestro gobierno federal la puso en el renglón de confidencial debido a razones de seguridad nacional… bueno, pues los caballeritos australianos estos no saben que luego se arregla todo con una ¡Rifa de aeropuerto!

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