Eduardo Grajales / Opinión

Eduardo Grajales 

Nuevamente el sindicalismo magisterial poniéndose de tapete a los designios oficiales, con el objetivo que siempre han perseguido sus liderazgos de sobra agotados: mantener una relación política de pleitesía que les permita continuar con la corrupción que campea al interior del SNTE, a cambio de sacrificar los derechos del magisterio mexicano.  

Sin agenda propia y claridad de miras ante la problemática educativa, desconociendo el sentir de su base y sin la menor importancia hacia la niñez, el actual líder sindical del SNTE, Alfonso Cepeda, asegura hay consenso entre maestros por regresar a clase; que las dudas sobre la efectividad de la vacuna Cansino, aplicada a los maestros, son parte de la competencia entre farmacéuticas, y que “se tiene control” de la situación en las escuelas… Nada mas falso e irreal. 

¿Consensó de quién? si los maestros son los mas temerosos de retornar a escuelas que carecen de insumos básicos sanitarios; si los que ya fueron vacunado son los mismos que se han muerto por la enfermedad, y no por la supuesta inefectividad de la Cansino, sino por factores que agravan sus contagios (edad avanzada, afecciones cardiacas, pulmonares, diabetes, obesidad y la pésima atención en el ISSSTE, por ejemplo); mientras que las escuelas de las que dice tener control son las mismas diagnosticadas sin infraestructura adecuada hace casi dos años de llegada la pandemia y que hoy siguen en la misma situación. 

El señor Cepeda se equivoca y ante ello lo único que responde es “tenemos que demostrar qué escuelas requieren atención inmediata”, “vamos a continuar trabajando”, “los maestros estamos comprometidos”, y otros lugares comunes de un discurso político trillado que ya lo ha rebasado… 

Sin reparo alguno, responsabiliza a los gobiernos municipales y estatales, sabedor de que en ellos no encontrará una confrontación y, a la vez, hace gala de su ignorancia, pues bien sabe que los Ayuntamientos no disponen de presupuesto educativo, mucho menos se mueven por cuenta propia sino dependen de recursos y ordenamientos federales al que el dirigente omite en sus referencias, mas por conveniencia que por irresponsabilidad.   

Es evidente que, fiel a su vieja usanza priista de no pegarle al patrón, Cepeda esquiva y se va por la tangente, consciente de que en estos momentos su cacicazgo sindical es frágil, y que ante la menor contradicción a la política oficial su carro se descarrila. Camina con pies de plomo sacrificando a diestra y siniestra, aprovechando el poco tiempo que le resta a su cada vez mas desacreditada permanencia en el SNTE.  

Dice que desde esa organización se está monitoreando la pandemia, que se está muy atento de la situación de las escuelas y que se contribuye con el desarrollo de la Nación y demás peroratas, cuando algunas de las preguntas que debería responder son ¿Qué acciones está emprendiendo para dotar a los maestros de una mejor seguridad social? ¿Qué propuestas tienen para solventar el enorme impacto que ha tenido la ausencia a las aulas durante casi dos años? ¿Qué medidas esta tomando para transparentar su gestión y lograr la democratización sindical de la que tanto habla?…

Los momentos que estamos viviendo a nivel mundial requiere de liderazgos con una mirada objetiva de la realidad, que antepongan sus intereses por los del bien común, con capacidad de acción y resiliencia, pero sobre todo que tengan la capacidad de interlocución con los verdaderos tomadores de decisiones, y que estos escuchen sus propuestas, construidas no desde el escritorio sino de la realidad que se vive en cada región para encontrar la solución mas viable y que represente el menor daño para la población. 

En contraposición, lo único que hasta ahora tiene claro Cepeda es que hay miles de escuelas que no cuentan con un diagnostico real de su infraestructura y que a la fecha cerca de seis millones de estudiantes han desertado del sistema educativo mexicano… 

¿Esas son sus condiciones para volver a las aulas?