Juan José Rodríguez Prats / Opinión

Juan José Rodríguez Prats

*** Una reforma inicua e inútil 

Somos dueños de nuestros pensamientos, pero no de sus desenlaces
Shakespeare (Hamlet)

Venimos discutiendo sobre la política en materia de energía, cuando menos, desde hace más de medio siglo. La confusión aumenta cada vez más, mientras se introducen nuevos elementos que pueden ser calificados con las palabras latinas “flutus vocis”. Esto es, palabras vacías, conceptos ambiguos. En el ánimo de aportar algo de claridad y certidumbre, haría algunas aclaraciones.

1. Se trata de precisar cuál es el marco jurídico más adecuado para impulsar la generación de energía artificial que garantice el desarrollo nacional, disminuyendo la dependencia, garantizando el autoabasto y proporcionando a los usuarios un servició de calidad y a precios accesibles.
2. Los esfuerzos iniciales en la explotación de la electricidad y de los hidrocarburos, por un largo periodo, fueron realizados por particulares, principalmente extranjeros, durante el gobierno de Porfirio Díaz. Aun opera la hidroeléctrica de Necaxa construida en 1904. Es interesante consignar el dato que el primer barril de petróleo se exportó el mismo día que el dictador abandonaba el país: 31 de mayo de 1911.
3. En 1921, las empresas extranjeras produjeron más de 200 millones de barriles de petróleo. Esa cifra la pudo superar Pemex 52 años después al descubrirse los yacimientos del sureste a partir de 1973.
4. Como lo consigna ampliamente en sus memorias Eduardo Suárez, secretario de Hacienda del presidente Lázaro Cárdenas, la expropiación petrolera se efectuó en respuesta a un conflicto obrero-patronal, no como un proyecto de desarrollo ni para convertir la empresa en detonadora del progreso nacional.
5. Hasta la fecha hay gran opacidad sobre las enormes cantidades que debieron erogar los gobiernos de Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán para evitar conflictos internacionales con las empresas expropiadas.
6. Jesús Silva Herzog, como consta en diversos testimonios, denunció desde 1940 los abusos del sindicato petrolero y los casos de corrupción. Inclusive llegó a sugerirle a Cárdenas la declaración de un conflicto económico que permitiera tomar medidas radicales para reorganizar la empresa.
7. Dado que los particulares únicamente electrificaban el país donde era un negocio rentable, en 1937, Cárdenas crea la Comisión Federal de Electricidad. De esa fecha y hasta 1960 se coordinaron sector público y privado en el otorgamiento del servicio.
8. Desde siempre, CFE y Pemex han sido una pesada carga para el fisco, exceptuando el periodo 1976-81, en que, dando en garantía la riqueza del subsuelo, México incrementó su deuda externa como nunca en su historia.
9. Adolfo López Mateos, para celebrar el cincuentenario de la Revolución Mexicana e insistir en ser un gobierno de izquierda, simula expropiar la industria eléctrica. El secretario de Hacienda le sugiere, para no caer en una confrontación, la compra de las plantas. Hubo denuncias de que se estaban comprando fierros viejos.
10. Hasta donde mis pesquisas alcanzan, estamos en el escasísimo grupo de naciones que, contrarias a la más elemental teoría de derecho, disponen en su Constitución proteger al Estado de los particulares, una auténtica aberración jurídica.
11. Las reformas que el presidente López Obrador propone, de hecho, ya se aplican desde el inicio de su gobierno, violando la ley. Nunca como hoy, México es tan dependiente de Estados Unidos en todos los órdenes; además de lo energético, lo somos en alimentos, seguridad, salud, economía, etc.
12. Ninguna propuesta puede garantizar la disminución de tarifas. Esto es un burdo garlito. Los costos se fijan por factores fuera de control.
13. El presidente está consciente de su rotundo fracaso. Sabe que su cacareada reforma es una gran mentira y que está diseñada para evadir responsabilidades y darle vialidad a su más acariciado proyecto: dejar sucesor en 2024.
Hay tema.