Injusticia

Gloria Leticia Díaz

Ciudad de México, 12 MAR (apro).-Luego de pasar siete años en prisión, acusada de secuestro y posesión de armas –delitos que no cometió–, Mónica Esparza Castro fue absuelta este jueves por un juzgado federal que también ordenó su liberación.

Esparza, quien sufrió tortura sexual por parte de los agentes que la aprehendieron y vio morir a su pareja por la tortura a la que fue sometido, se encuentra recluida en el Centro Femenil de Readaptación Social de Coatlán del Río (Cefereso 16), en Morelos, de donde será puesta en libertad en las próximas horas, informó en entrevista Melissa Zamora, abogada del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh).

“Es importante señalar que la sentencia absolutoria tiene que ver, sin duda, con un tema de insuficiencia probatoria, pero también por una cuestión de graves violaciones a derechos humanos que pocas veces se reconoce en las sentencias”, apuntó Zamora.

Integrante del movimiento “Rompiendo el Silencio. Todas juntas contra la tortura sexual”, Esparza Castro fue detenida el 12 de febrero de 2013, junto con su pareja y su hermano, cuando transitaban en la camioneta de su padre por calles de Torreón, Coahuila, de donde es originaria.

Los agentes aprehensores –cuatro hombres y una mujer que tripulaban una patrulla de la policía municipal– los trasladaron a una bodega ubicada en las instalaciones de la Dirección de Seguridad Pública de Torreón, donde fueron torturados, primero su hermano y su pareja, y después ella.

De acuerdo con el testimonio de la víctima, publicado en el informe “Sobrevivir a la Muerte, tortura de mujeres por policías y fuerzas armadas en México” –de Amnistía Internacional–, y “Mujeres con la frente en alto, informe sobre la tortura sexual en México y la respuesta del Estado” –del Centro Prodh–, pudo ver que en la bodega “había hombres vestidos como militares y como policías municipales”.

Los tres fueron encerrados en un baño de la corporación municipal, hasta donde llegó un actuario del Poder Judicial de la Federación para recabar firmas de los detenidos, luego de que su madre interpuso un amparo por desaparición forzada. Una vez que terminó el trámite, Mónica fue nuevamente sometida a tortura sexual.

Sin tener información del motivo de su detención, Mónica, su hermano y su pareja fueron trasladados a la delegación de la entonces Procuraduría General de la República (PGR) en Torreón, y en ese tramo presenció la muerte de su pareja, cuyo cuerpo fue retirado por agentes de la corporación.

Ambos hermanos fueron trasladados a las oficinas de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), donde Mónica fue obligada a firmar una hoja que un agente ministerial le puso a la vista, luego de amenazarla con matar a su madre e hijas.

El documento que firmó sin ver fue una confesión fabricada en la que aceptaba cargos por secuestro y posesión de armas de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, y posesión de cartuchos, acusación que fue radicada en el Juzgado Primero de Distrito en la Laguna.

La abogada Melissa Zamora, del Centro Prodh, destacó que Mónica y su hermano Edgar, así como otra persona a la que no conocían, de nombre Ismael Hernández Ruiz, fueron presentados ante los medios como “miembros de los Zetas, supuestamente detenidos en un operativo conjunto en el que habrían participado policías municipales, policías estatales y militares, es decir, la propia autoridad acepta la participación de los militares, quienes de acuerdo con las víctimas habrían presenciado los actos de tortura”.

Agregó que, debido a la participación del Ejército en la detención, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) atrajo la queja y emitió la recomendación 15/2016, donde se acreditó la tortura en contra de Mónica y su hermano, la ejecución extrajudicial de la pareja de ella, y tratos crueles, inhumanos y degradantes en contra de Ismael Hernández, detenido en una circunstancia distinta.

La abogada reconoció que, por la tortura infringida, desde 2013 el Juzgado de Distrito dio vista a la Fiscalía de Coahuila, que integró una averiguación previa, misma que se vio reforzada por la recomendación de la CNDH. La investigación se mantiene en integración.

Se espera que este viernes 13, una vez puesta en libertad, Mónica Esparza dé una conferencia de prensa en instalaciones del Centro Prodh.