Defiende a las "energías limpias"

El Premio Nobel de Química 1995, Mario Molina consideró como un retroceso que el Gobierno federal regrese al uso de combustibles fósiles como parte de su nueva política eléctrica que limita la generación de energías renovables.

Además, manifestó que es necesario transformar la economía mexicana en una de bajo carbono, algo que el país tendrá que hacer tarde o temprano.

«Retroceder es regresar a la energías fósiles, que ya está de acuerdo la sociedad en que eso es temporal y no las podemos parar de un día para otro porque eso sí nos saldría muy caro, pero ya tenemos que dejar de usarlas», dijo Molina en una videoconferencia de prensa.

«Es imperativo tener una transición hacia energías más limpias», añadió.

El científico explicó que «mientras más pronto lo hagamos será más barato» y conllevará más beneficios para la sociedad y los ecosistemas.

En el inicio de la conferencia, Molina expuso que México ha sido históricamente «un país productor de petróleo, cuya economía se ha basado enormemente en este recurso», por lo que la transición hacia energías como la eólica, solar o nuclear, «debe acelerarse y complementarse con las realidades económicas del país».

Haciendo cuentas

El investigador recordó que en noviembre de 2019 la Oficina de la Presidencia de México emitió un documento titulado «Haciendo Cuentas. Cuantificando los co-beneficios de la acción climática para el desarrollo sostenible en México».

El estudio cuantifica y ofrece evidencia concreta de los cobeneficios que se pueden obtener al implementar la agenda climática en coordinación con la agenda de desarrollo sostenible en México.

 Ese documento, apuntó, se centra en cinco ejes: generación de electricidad con fuentes limpias, protección de bosques, tratamiento de aguas residuales, impulso a vehículos eléctricos y el desarrollo de la industria con mayor eficiencia energética.

En cuanto a la generación de electricidad, citó que alcanzar en el año 2030 el 43 % de participación de fuentes distintas a los combustibles fósiles, como se comprometió ante el Acuerdo de París, «no sólo disminuye la emisión de gases de efecto invernadero, sino que conlleva a beneficios adicionales en cuanto a salud pública, creación de empleos y seguridad energética del país».