Mario Díaz / Columna

PALACIO /  Mario Díaz

Difícil compromiso a cumplir

-Liberación de Cienfuegos fue condicionada

-México deberá entregar un “objetivo primordial”

-¿Sangre y fuego o abrazos, no balazos?

DE acuerdo a información que ha trascendido, no es nada promisorio el horizonte para México y los mexicanos en los próximos meses en lo que respecta al tema de la seguridad. El panorama sombrío derivado de la pandemia, simple y sencillamente es punto y aparte.

En efecto, como ya es del dominio público, el gobierno mexicano se comprometió a capturar y extraditar a un poderoso narcotraficante mexicano, responsable de invadir las calles estadounidenses con la droga conocida como fentanilo, a cambio de retirar los cargos al General de División y ex secretario de la Defensa Nacional, SALVADOR CIENFUEGOS ZEPEDA.

WILLIAM BARR, Fiscal General de los Estados Unidos, fue claro al precisar que “México se comprometió a colaborar con los Estados Unidos en la captura de un objetivo primordial”. Aclara que el “objetivo” está relacionado con el tráfico de drogas producidas a base de fentanilo.

Anteriormente, al justificar el desistimiento ordenado por el Departamento de Justicia que colocó en grave predicamento a la DEA, agencia antinarcóticos estadounidense, dijo que la liberación del militar de alto rango obedecía a que “existían consideraciones de política exterior sensibles e importantes”.

Es decir, el retiro de cargos y “deportación voluntaria” del general CIENFUEGOS está condicionada a la entrega de un capo mexicano considerado como “objetivo primordial” por la justicia yanqui.

Desde otra óptica, la lectura podría ser que para el gobierno de la Unión Americana las evidencias de la investigación eran suficientes para probar su responsabilidad en tres delitos de narcotráfico y uno por lavado de dinero, pero que, ante la presión diplomática de la cancillería mexicana se optó por tomar la inédita decisión.

En el actual escenario, parece ser que el gobierno estadounidense evidenció debilidad y, de paso, provocó inconformidad al interior del Departamento de Justicia y, concretamente, entre una de las 14 agencias que lo integran: la DEA.

Pero eso no es todo. Ahora tocará a México cumplir el compromiso pactado y entregar al capo mexicano que requiere la justicia en la tierra del tío Sam. Justamente, ahí es donde se vislumbra el panorama sombrío para el gobierno de la Cuarta Transformación y sus representados.

Sea quien fuere el “objetivo primordial”, no resulta temerario afirmar que su detención no será nada fácil y, por el contrario, la acción de las fuerzas mexicanas probablemente requerirá de sangre y fuego. Tan simple como recordar el episodio violento que se vivió en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, con la detención y posterior liberación de OVIDIO GUZMÁN LÓPEZ.

Entre los narcotraficantes más buscados por la justicia norteamericana se anota a ALFREDO GUZMÁN, NEMESIO OSEGUERA CERVANTES, RAFAEL CARO QUINTERO e ISMAEL “El Mayo” ZAMBADA. Por deducción lógica, uno de ellos es el “objetivo primordial”.

Será por demás interesante conocer la decisión que adopte el presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR y su estrategia de combate al crimen organizado con “abrazos, no balazos” y evitar riesgos de masacres como lo ocurrido en el “culiacanazo”, situación que, por cierto, provocó severa y natural inconformidad al interior de las Fuerzas Armadas que, al igual que la DEA estadounidense, se vieron ridiculizadas. Es decir, “una de cal por una de arena”.

Con respecto al caso llamó la atención el fragmento del discurso del secretario de la Defensa Nacional LUIS CRESENCIO SANDOVAL en el aniversario de la Revolución al precisar que “el camino que se recorre en la carrera militar es recto y no admite desviaciones”.

También, lo dicho por la secretaria de Gobernación OLGA SÁNCHEZ CORDERO al reconocer que en todas las dependencias e instituciones existen “prietitos en el arroz” que opacan a la organización”.

DESDE EL BALCÓN:

I.-Por considerar que se trata de una prosa interesante, trascribimos la reflexión del periodista, escritor y locutor morelense, JOSÉ ARENAS MERINO:

Mujer, yo soy un hombre. Me dio la vida una mujer, a ella le dio la vida otra, su madre. El hombre que aportó lo que la naturaleza diseñó para que yo naciera se alejó y dejó la carga de mi formación a esa mujer a la que encantó con sus encantos, pero se fue.

Mujer, me crió, me formó y me educó una mujer con el apoyo, la ayuda y la asistencia de otra: mi abuela. Ellas hicieron de mí lo que soy… un hombre, uno que reconoce en ti, como reconozco en ellas, a un ser superior, una creación divina, una obra maestra.

Mujer, no te conozco, o sí, eso no importa. Me dirijo a ti para decirte que yo soy un hombre, uno que cada día piensa en cuánto debe a esa mujer, a la que me forjó y me enseñó con su ejemplo de lo que una mujer es capaz de hacer por sus hijos, por alimentarlos, vestirlos, procurarlos, aún a costa de su propia hambre y desnudez.

Mujer, por eso y por mucho más, hoy te digo sin importar si te conozco o no, que puedes contar conmigo para defenderte si de algún modo te agrede un individuo, que no hombre, un animal que olvidó que una mujer le dio vida.

Hombre, a ti te digo, si de verdad lo eres, que si una mujer, no importa cuál, clama por tu ayuda para que la defiendas de su agresor, no dudes un instante en hacerlo, pues esa mujer, como tu madre, puede dar vida o ya lo hizo a otro ser y por ese solo hecho has dar por ella la tuya, si fuera menester.

José Arenas Merino

Y hasta la próxima.

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