Sr. López / Columna

La Feria / Sr. López

*** Cada quien con su cada cual

El primo Temo (Artemio), iba en Prepa cuando del colegio mandaron llamar a sus papás para advertirles que se juntaba con los peores de los peores. Artemio su papá, habló con él. No sirvió de nada. Tía Elena, su mamá que conocía bien a su hijo y sabía que de ninguna manera los iba a obedecer, le dijo que invitaba a comer a todos los de su palomilla y el primo cayó en el engaño porque terminando la comida, los puso a todos a rezar el rosario con ella. Acabando, con voz muy dulce les dijo que todos los viernes los esperaba a comer. Temo no dejó a sus amigos, ellos le sacaban la vuelta como si tuviera sarna. Asunto arreglado.

El jueves pasado unos senadores panistas encabezados por su coordinador, Julen Rementería, tuvieron una reunión privada en sus oficinas del Senado de la república, con Santiago Abascal, dirigente del partido político español Vox, invitado por ellos. Firmaron la “Carta Madrid” que les trajo don Abascal. Se tomaron fotos muy sonrientes y don Rementería emitió un comunicado en el que precisó que la dichosa Carta es un texto apoyado por diferentes líderes políticos y sociales “con visiones e ideas distintas e incluso divergentes, pero que compartimos la defensa de la democracia liberal, el Estado de Derecho, el imperio de la ley, la separación de poderes, la libertad de expresión y la propiedad privada”. Suena muy correctito.
Aclaró don R que la firma esa no compromete al PAN, pero que “Hoy nace, aquí en México, un mensaje muy importante para el Presidente y sus radicales: México nunca va a ser comunista”. ¡Alabado sea el Señor!, claro que no; al menos mientras el Presidente sea quien es, ni cerca de tamaño despropósito, que por algo el Presidente tiene bien atados a sus radicales que se conforman con platicar y palmearse los lomos entre ellos.
En vez de “un mensaje muy importante”, le regalaron al Presidente, un alegrón pues esa firma del todo inútil para todo fin práctico, le permite invocar al arcángel San Miguel para expulsarlos del Edén político nacional. De risa el intercambio de pedradas, ni unos son comunistas ni los otros fascistas.
La verdad es que Vox es un partido minoritario de España con fama cierta o falsa de franquista (eso calienta, como dice ya sabe quién). Y como es costumbre en tierras ibéricas, los de Vox son muy apasionados y buenos para discursear. Si los oye sin previo aviso, les cree.
Como sea, se armó la marimorena. El velo del templo de Morena se rasgó. Se han solicitado siete hogueras para la docena o poco más de abajo firmantes del caso (dos priistas incluidos). El Presidente la emprendió a baldes de saliva desde su mañanera: fascistas, les asestó. Y pueden serlo o no, pero si son, no es delito, todavía; y ser comunistas tampoco. A ver si de verdad nos gusta la democracia o si cada uno desde su trinchera le juega al dictador que prohíbe pensar, hablar, proponer.
No merece la pena meterse a revisar los antecedentes político-forenses de Vox; que con su pan se lo coman en España. Tampoco amerita diseccionar a los senadores que sienten muy bonito por haber firmado la “Carta Madrid”. Lo interesante es que otros compromisos firmados por otros no han merecido ni un eructo de protesta.
Por ejemplo, la adhesión de Morena al Foro de Sao Paulo. Si merece vituperios firmar la “Carta de Madrid”, igual los debiera merecer el partidazo oficial por andar juntándose con esos foristas que más que izquierdosos son un tropel de vivos.
El Foro de Sao Paulo es una reunión de partidos políticos y organizaciones no gubernamentales de la izquierda en América Latina y el Caribe, nacido en 1990 a resultas de Encuentro de Partidos y Movimientos Políticos de América Latina y el Caribe, convocado por Fidel Castro, q.e.i.e. (que el infierno esté), con el apoyo de Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores del Brasil, con el fin de “no claudicar frente al neoliberalismo, creando un bloque de fuerzas”. Muy su gusto.
En esos años, Castro de jugaba la sobrevivencia de su dictadura en Cuba. La URSS se había evaporado y gracias al Foro se agenció el petróleo venezolano, Chávez mediante. Toda la verborrea ideológica del Foro solo encubrió la vulgar necesidad de dinero de Castro. Y uniéndose al Foro le hacen el caldo gordo, aparte de los de Morena, partidos políticos del llamado “socialismo XXI”, entre otros, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Perú y Argentina; y para que adivine usted en qué andan los foristas, han participado en sus reuniones las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile; finísimas personas.
Uno de los propósitos del Foro es que “nunca más falte dinero para la acción política”. Muy bien. Lo malo es que jueces y fiscales brasileños, con motivo del escandalazo de Odebrecht y gracias a las confesiones de los implicados, destaparon lo que califican como “la mayor trama de corrupción política transnacional de las Américas, organizada y operada por los líderes de la izquierda desde el Foro de Sao Paulo”. ¡Chin!
En Argentina, Colombia y Dominicana avanzan las averiguatas, hay presos y acusados. En cambio, en países “amigos” lo de Odebrecht ha quedado en la impunidad: Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, sin consecuencias para tranquilidad de algunos personajes del Foro de Sao Paulo: los Castro en Cuba, Maduro en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y los Ortega en Nicaragua.
Por cierto, en México, hasta el momento, el implicado único en lo de Odebrecht es el tal Lozoya, que no ha pisado la cárcel desde que lo extraditó España, gracias a sus delaciones imposibles de comprobar… aunque los de Odebrecht sí dieron pelos y señales de sus andanzas en México, sin implicar a ninguno de los que Lozoya implica.
Y así y todo, Morena está muy en su derecho de firmar alianzas con quien le pegue la gana. Nada más que no condenen a otros como si fueran la autoridad moral suprema, no, aquí cada quien con su cada cual