Jorge Octavio Ochoa / Columna

Tras bambalinas / Jorge Octavio Ochoa 

***  Centralismo, chaqueterismo y diplomacia brutal    

 Como lo adelantamos aquí hace más de dos semanas, la irritación en los círculos universitarios contra la política educativa del gobierno federal, dígase “de López Obrador”, empieza a cundir.  

La manifestación de los alumnos del CIDE, y el reciente comunicado de la UAM, son la prueba fehaciente de que la gota empieza a derramarse del vaso, luego de que Morena empezó a pretender apoderarse de las universidades públicas.  

Los amagos iniciaron desde el comienzo de la actual administración cuando, por “error”, en el 2019 olvidaron incluir la palabra “autonomía” en la serie de reformas que se han introducido en las instituciones de educación superior.  

Luego las ataron de manos, y ya no les permiten desde entonces, generar ingresos propios para mejorar las condiciones laborales y de retiro de catedráticos que dieron toda su vida en las aulas y aspiran a una pensión decorosa y más cómoda.  

El viernes pasado, la comunidad académica de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) tronó. Sus expresiones ya no son lo que se dice “diplomáticas” porque, hasta en eso, López Obrador rompió las reglas.  

Catedráticos de primer nivel de esa institución declararon abiertamente, en un foro público, que es evidente el desconocimiento del Poder Ejecutivo sobre la función social y la contribución que ha prestado la UAM al desarrollo del país.  

Y No es sólo la UAM, también la UNAM y demás instituciones públicas de educación superior están en la mira del autoritarismo y de la ideologización que busca recrudecer el próximo año el gobierno Lópezobradorista.  

El doctor Fernando del Río Haza, académico del Departamento de Física de la Unidad Iztapalapa de la UAM, advirtió que desde el Poder Legislativo “se proponen iniciativas para limitar o de plano cancelar la autonomía de la educación superior”.  

Son iniciativas triviales, limitativas; que carecen de análisis, datos e información objetiva. No hay una reflexión o motivación racional detrás de ellas por parte del Ejecutivo, señala el catedrático.  

El doctor Romualdo López Zárate, investigador del Departamento de Sociología de la Unidad Azcapotzalco de la UAM, de hecho, advirtió que los próximos tres años pueden entorpecer o detener el desarrollo de las universidades.  

No fue gratuito, dijo, que en la modificación constitucional de 2019 quitaran la palabra autonomía, “como una manera de decir: si quieren persistir y tener mayor presupuesto, deben estar al servicio de lo que pienso y no del conocimiento”.  “…al parecer, el grupo asesor del presidente no entiende lo que son estas instituciones o no tiene la más mínima idea de la función social de éstas”. 

Hay incomprensión sobre lo que es la educación superior, la ciencia y tecnología.  Para botón de muestra, se refirió a las llamadas “Universidades Benito Juárez”, de las cuales prometió el gobierno abrir 100 en todo el país, sin que hasta la fecha se tenga un informe de cómo funcionaron en la pandemia.   

López Zarate dijo que estas “no cumplen con las características básicas de lo que debe ser un centro de educación superior”. No tienen cuerpos colegiados ni libertad para proponer planes y programas de estudio.  Tampoco tienen profesores de tiempo completo, ni seguridad laboral. Por tanto, remató: “resulta preocupante esta visión limitada e ingenua”.

 Es preocupante esta “actitud descalificadora, homogeneizadora”, enfatizó.  La doctora Julieta Espinosa Meléndez, profesora del Departamento Interdisciplinario para el Desarrollo Universitario de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y el doctor Rafael Bojalil Parra, investigador del Departamento de Atención a la Salud de la Unidad Xochimilco, se sumaron a estas denuncias.  

Este último, incluso advirtió que las universidades públicas y la educación superior en México están bajo “una verdadera amenaza, por argumentos insostenibles”. 

Advirtieron que defenderán la libertad académica y la autonomía universitaria.  Los problemas que vive la educación superior, dijo, no justifican, de ninguna manera, las agresiones que están recibiendo por parte del gobierno federal y de organismos concretos como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. 

Este es un mensaje directo, concreto, no sólo contra el Ejecutivo Federal, dígase Andrés Manuel López Obrador, sino contra Morena y sus partidos rémora como el PT y PVEM.   Sin embargo, como un auténtico patán autócrata, AMLO ordenó el regreso a clases, bajo la advertencia de una “tercera llamada”, pese a que ya se viene una “cuarta ola”. 

El alumno reprobado hoy dicta órdenes en la educación superior.  AMLO SABE DE SU FRACASO  Pero, contra todo lo que parezca, si alguien está consciente del fracaso que vive, es el propio presidente de la República. 

Nada de sus grandes objetivos se ha logrado y todo sigue sostenido en palillos de dientes.  Aquella descentralización administrativa del aparato de gobierno federal, que prometió al inicio de su mandato, hoy se ve más lejos que nunca.  

Lo que tenemos, es una brutal concentración de decisiones, de mandos, que quizá antes ocurría, pero no de una manera tan feroz como la actual. Hoy no se ven, por ejemplo, la libertad de los secretarios de Estado para moverse.  Los titulares de Hacienda, Salud, Trabajo, Educación, Gobernación y, ni se diga, la CNDH, están desaparecidos. 

Y lo peor: siguen circulando versiones de renuncias anticipadas, como la de Jorge Alcocer, que ya demostró su mínima dignidad.  Algunos de esos secretarios reaparecieron el martes pasado, en un acto palaciego, cuando los diputados de Morena, PT y PVEM, se reunieron para hacer genuflexiones ante López Obrador, al puro estilo del viejo PRI en Palacio Nacional.  

 Ahí tomó la palabra el impresentable Alberto Anaya, dueño del partido del trabajo, para que ustedes tengan la medida y los tamaños que ha tomado la nueva clase política en México, que se cree dueña de la verdad y la honestidad.  De vergüenza el México de hoy. CHAQUETERISMO es la palabra que domina el ámbito político, y eso es lo que representa nuestro sistema político en estos tiempos de “nueva normalidad”. 

Ese fue el grandioso cambio de la 4T.  DE CHAQUETERISMOS Y OTRAS COSAS  Y disculpe usted la aparente vulgaridad, pero hasta en eso, el nivel ha ido de mal en peor, tanto por los nuevos gobernantes, como por los que ya van de salidita, como el PRI. 

Unos y otros, en total chaqueterismo con el presidente.  Por un lado, fiel a su tradición, el PRI juguetea con las palabras, y un día dice que no va a negociar con López Obrador la reforma eléctrica, y al otro proclaman que no están cerrados al diálogo.  

“Chaqueterismo”, “culera”, son los nuevos vocablos que debe incluir la RAE en el diccionario. Otra aportación de la cultura política mexicana. Por lo pronto, nosotros nos disculpamos por la expresión de la cabeza, pero sí se sostiene.  

Lo que se vio este martes en Palacio Nacional fue grotesco, ofensivo. Es la expresión extrema de un sistema político sin dignidad, y que está convencida de que también puede comprar dignidades por mil 500 pesitos mensuales.  

Bueno, si hay gente que por 5 mil pesos puede vender su alma al Diablo y asesinar a un ser humano, pues qué más se puede esperar.   Según datos de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Trasnacional, con sede en Ginebra, Suiza, México ocupa actualmente el primer lugar en asesinatos a sueldo en el mundo. 

Ese es el marco del drama que vivimos en este país.    Pero tenemos a un presidente que fue a Washington, a una cumbre de mandatarios de América del Norte, para criticar el poderío económico de China y ofreció enfrentarlos.  

Mientras en un puente de Zacatecas, para calentar la plaza y mandar un mensaje a “alguien”, aparecieron colgados los cadáveres de 8 sujetos, en el puente de una carretera. No hay que ser aspiracionista. ¿ES UN HONOR QUÉ?

El texto original de este artículo fue publicado por la Agencia Quadratín en la siguiente dirección: 

https://www.quadratin.com.mx/opinion/tras-bambalinas-jorge-octavio-ochoa-174/